¿Torrent a la cárcel? - EntornoInteligente

El Mundo / Lo único que de verdad ha funcionado en la lucha contra los que intentaron un golpe de Estado en octubre de 2017 ha sido la prisión. Recordaré siempre lo que me dijo Pedrol Rius durante una reunión de la Trilateral en Nueva York: “Hasta los hombres más enteros se derrumban en la cárcel”.

Parece claro que Roger Torrent está al lado de los presuntos golpistas. Si adopta a veces posiciones ambiguas es para eludir la prisión . Solo le tiene miedo a la cárcel. Pero el expresidente felón Carlos Puigdemont es su norte y su guía. En lugar de buscar una solución legal para la Presidencia de la Generalidad, lo está enfollonando todo, que es lo que conviene al trilero de Waterloo.

Juristas de primer rango a los que he consultado opinan que Rajoy, en uso de sus atribuciones y de las añadidas por el artículo 155 de la Constitución, debe poner a Torrent a disposición judicial si el presidente del Parlamento catalán se permite sortear la ley o incumplir las decisiones del Constitucional o del Supremo. Mostrar debilidad en lugar de contundencia y firmeza ante Torrent sería fragilizar el ejemplo de prudencia y coherencia que están dando los jueces. La política no es una ciencia exacta, piensa Rajoy, siempre cercano al pasteleo y la merengosidad, pero, como escribió Gracián, “para ordenar locos es menester gran seso y para regir necios, gran saber”.

¡Ay de los pueblos gobernados por un gobierno que piensa ante todo en perpetuarse en el poder! Es esta una idea cien veces repetida. Responde a la esencia misma de la vida política. La pasividad ante lo que está ocurriendo en Cataluña, el jugar solo a verlas venir, la indolente cachaza y la iniciativa paralizada, contribuirán a enlodar aún más el albañal catalán.

A Torrent, en lugar de tratarle con guante de seda, hay que hacerle saber agriamente que pisa la frontera de la legalidad y que cualquier paso indebido le llevará a la cárcel. Para la investidura tiene que encontrar a un candidato sin cuentas con la Justicia. Genuflexo ante Puigdemont, de hinojos ante el extremismo secesionista, Torrent está colmando el vaso de la indignación ciudadana. Ante él no vale mantenerse impasibles. Es necesario actuar y con todo el peso de la ley. Si los vientos huracanados de estos días levantaran la piel de los muros monclovitas, descubrirían, escrito en la carne viva de los dirigentes peperos, la exigencia de la opinión pública: autoridad, autoridad y autoridad. No se puede continuar haciendo piruetas sobre la cuerda floja de las debilidades y las componendas.

Luis María Anson, de la Real Academia Española.

¿Torrent a la cárcel?

Con Información de El Mundo

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