Silvia Dioverti y su novela"Dragón de bolsillo? - EntornoInteligente

Notitarde / Notitarde.- La directora del segundo colegio en donde yo di clases de Literatura en Media Diversificada, les propuso a los alumnos y alumnas de 5to año integrar un taller de escritura. Los asesores seríamos el profesor de matemáticas, Lisandro Alvarado, y yo. Cruzamos los dedos y esperamos. La primera sesión estaba llena, a partir de la segunda y tercera trajeron a los panas de 4to año, porque según ellos mismos dijeron: “La literatura es fina, es como un espejo en el que te aprendes a conocer”.   Portada de "Dragon de bolsillo" de silvia dioverti.    Al lado de ese colegio había un terreno baldío. En el corazón del terreno, en lo más espeso y enmarañado, había un claro, y en el claro una torre. Semi derruida, con sus pasadizos secretos que no conducían a ninguna parte, la torre era el reto de cada promoción. Cada fin de curso, 5to desaparecía una mañana completa. Un año les pedí que me llevaran. Algunos días después estábamos escalando la cerca. Ya en la torre apareció la angustia del retorno a la realidad: “Bueno, ¿y ahora qué hacemos?”, me preguntaron. “Vamos a jugar a la casita”, dije. Levantaron paredes con hojas de palma, barrieron el piso de tierra con ramas secas y se hicieron muebles con escombros. A ninguno se le ocurrió la idea de que esa casita era ficticia y montada en ese “teatro sobre el viento armado” de Góngora. Quizás porque, como dice Bruno Bettelheim en Psicoanálisis de los cuentos de hada:“(…) especialmente al final de la adolescencia se necesita creer, durante algún tiempo, en la magia para compensar la privación a la que, prematuramente, ha estado expuesta una persona en su infancia debido a la violenta realidad que la ha constreñido.    Esa torre es la que aparece en el segundo capítulo de Dragón de bolsillo, y Ernesto Castillo, Laura D’Amore y hasta el mismo dragoncito Pyros, los tres protagonistas del libro, son una amalgama de todos mis alumnos y alumnas de esa promoción.    Por razones que no vienen al caso, me separé poco tiempo después de la docencia y entré en una especie de crisis existencial. Un día, se me ocurrió imaginar que si tuviera un pequeño dragón, con su correspondiente llama, amable y que amara al género humano -como yo me sentía incapaz de amarlo en ese momento-, se me derretiría el hielo que se me había formado sobre el corazón. Entonces comencé a escribir Dragón…    Creo que la función primordial de los llamados cuentos de hadas es la de servir al niño de espejo y la de ayudarle a aceptar que ogros, hadas, brujas o dragones son todos componentes de nuestra psiquis. Los cuentos de hadas le enseñan que es necesario luchar, para vencer a los gigantes, ogros y brujas que nos habitan.    Durante toda la infancia, quizás sin darnos cuenta, les estuvimos prometiendo que dentro y fuera de ellos había “un jardín de rosas”, totalmente ajeno a nuestra compleja realidad humana. No es de extrañar, que una vez frente a sus “monstruos” sean devorados por ellos y, de paso, nos devoren a los que les enseñamos a negarlos.    Es una rotunda mentira decir que a los adolescentes no les gusta leer, no les gusta aprender. Ellos buscan respuestas, que los adultos edulcoramos, moralizamos, y tratamos de hacer pasar como condición sine qua non para que, algún día, sean “adultos exitosos”. ¿Por qué actuamos así? Creo que porque tenemos miedo. Miedo a que se nos confronte en nuestra tarea de padres y de docentes. Enseñar literatura y escribir literatura para jóvenes es propiciar ese empoderamiento del saber que, para mí, está más cerca de la tesis del Buen Vivir que sostienen algunos pueblos originarios como los de Bolivia, que al conocimiento de la academia.    Dragón… es, formalmente, una obra bastante ingenua -a pesar de su estructura cervantina de muchos cuentos dentro de un cuento-; pero es lo que es: Un tributo a los adolescentes, un reconocimiento de su capacidad para comprender mucho más allá de lo que los adultos suponemos que comprenden   Entonces, permítaseme, a último momento, reformular el título de esta ponencia: “¡Por qué los dragones son necesarios!” por uno que no es ni euro ni etnocentrista, ni del primer ni del tercer mundo, sino que es potestad de todos los jóvenes, de todos los pueblos de la Tierra: “La adolescencia: Esa novela de una gran aventura”.    Silvia Dioverti y su novela”Dragón de bolsillo?

Con Información de Notitarde

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