Hay una especie de leyenda urbana que se ha tejido alrededor de las ruedas de prensa que ofrece Fito Páez, en la que se dice que el cantante refleja su malhumor o pedantería ante preguntas necias o que no son de su agrado. Ayer llegó al salón Gran Vía del hotel Meliá con una gran sonrisa en los labios y contrario a las expectativas iniciales, saludó amablemente a los periodistas convocados, fundiéndose especialmente en un cariñoso abrazo con el que denominó su amigo Julio César III Venegas.
"¿Me traes un vasito y un cenicero?", pidió antes de encender un cigarrillo, que más tarde un representante de la empresa productora le solicitó que apagara, debido a que su imagen estaba siendo grabada. Podían ser censurados por violar la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión. "Por favor, estamos en el siglo XXI, no me jodan", respondió el argentino sin hacer caso a la advertencia.
Expresó que acaba de terminar de grabar dos discos. Uno de ellos lo lanzará el en marzo del próximo año. "Voy a guardar el nombre hasta esos días.
Pero puedo decir que lo grabamos en un hotel...