Los rumores sobre la posible destitución de su presidente Edgar Hernández Behrens y las inspecciones realizadas esta semana por fiscales del Ministerio Público a su sede han colocado a la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Sudeban) en medio de una tempestad.
La tormenta en el organismo oficial ha sido alimentada por acusaciones que, según fuentes del sector financiero, van desde la presunta existencia de una red de extorsión de banqueros hasta supuestas irregularidades en las recientes operaciones de compraventa de entidades bancarias.
El primer señalamiento se refiere a una especie de oficina paralela de la Sudeban, dirigida por un oficial de la Fuerza Armada Nacional y amparada por Hernández Behrens, que habría exigido "contribuciones" a banqueros a cambio de otorgarles permisos y exonerarlos de investigaciones.
La segunda imputación está relacionada con la aparente desviación de depósitos gubernamentales hacia algunos bancos pequeños, que después habrían utilizado estos recursos para apalancar la adquisición de entidades financieras que las superan en tamaño.
Pero, más allá de estas acusaciones, las fuentes del sector explican que la causa de la tempestad es el conflicto entre tres grupos del chavismo, cada uno representado por tres...