T engo una historia particular con el escritor Lucas García París. Esta comienza cuando cae en mis manos su primera novela Rocanrol en el año 2001. Con esa ópera prima había ganado el premio Francisco Herrera Luque de la editorial Grijalbo.
Tenía apenas 26 años cuando la publicó en 1999. Recuerdo que la leí en una sola sentada y quedé francamente impresionado por su alta competencia narrativa, lo acertado y agudo de los diálogos y por su lenguaje ágil y trepidante que me hizo pasar una buena tarde de lectura.
Del joven García París no tuve noticias hasta cinco años después. Mi nuevo encuentro con su literatura vendría por intermedio de un concurso literario, en donde yo fungía de jurado. Entre los trescientos y tantos relatos que me tocó leer, destacaba uno particularmente.
En las deliberaciones del veredicto lo defendí a capa y espada, consciente y seguro de la calidad del texto. Los demás miembros del jurado estuvieron de acuerdo con mi parecer y entonces se decidió otorgarle el premio.
Abierta la plica, el ganador resultó ser Lucas García París con un desternillante relato llamado "Nocturno".
Recientemente, la nueva editorial de...