Acompañado del maestro José Antonio Abreu, Plácido Domingo llegó al auditorio del Centro de Acción Social para la Música en medio de una prolongada ovación. Allí, la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, dirigida por Cristian Bach, le dedicó "El último movimiento" de la Segunda Sinfonía de Gustav Mahler.
Al dirigirse al público, el tenor español confesó que sus estadías en el país siempre han tenido especial significado durante sus 50 años de actividad profesional. "Soy parte de la Sinfónica Juvenil Venezolana; ella me contagió de su entusiasmo y calidad".
Domingo reiteró la solidaridad que le han dispensado desde sus inicios. "Quiero dar un reconocimiento a sus músicos, solistas, directores de orquesta, entre ellos a mi gran amigo Gustavo Dudamel, a quien admiro profundamente. Me honra que en cada parte del mundo la bandera de Venezuela se enaltece con la calidad de sus orquestas. Mi sueño grande es dirigir algún día la Orquesta Simón Bolívar", sostuvo.
Visiblemente emocionado, refirió que dos jóvenes latinoamericanos han establecido una cultura musical en Los Ángeles, y anunció que ambos colaborarán estrechamente con la creación de la Youth Orchestra of Los Ángeles, basada en el...