El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, trató este martes de limitar los daños de una gigantesca filtración de documentos de la guerra afgana, diciendo que estaba preocupado por la divulgación pero que revelaban poco que no se conociera ya.
Defendiendo su estrategia para el impopular conflicto tras la publicación no autorizada de unos 91.000 informes clasificados, Obama insistió en que la filtración subrayaba la necesidad de mantener su política, e instó a los legisladores a aprobar rápidamente 37.000 millones de dólares en fondos clave para el esfuerzo de guerra.
"Aunque estoy preocupado por la divulgación de información sensible del campo de batalla que podría poner en peligro de forma potencial a individuos u operaciones, el hecho es que estos documentos no revelan ninguna cuestión de la que no se haya informado en nuestro debate público sobre Afganistán", dijo Obama a periodistas en sus primeros comentarios públicos.
El Gobierno de Obama ha respondido de forma confusa a la filtración de registros militares que pintaban una imagen sombría de la guerra liderada por Estados Unidos y relanzaban las dudas sobre un aliado clave como Pakistán.
La publicación de los documentos podría alimentar la incertidumbre en...