P ara Raquel, las noches ya no son las mismas. Ni las mañanas, ni su vida en general. La primera vez que su esposo no pudo penetrarla, pensó que había sido cosa del momento. La segunda, pues que probablemente estuvo distraído o estresado y por eso no pudo alcanzar la erección. Pero cuando lo intentaron por tercera vez sin éxito, se catapultó la distancia. Ahora, ella no hace más que pensar en cuáles serán las razones por las que ya su marido no se excita con ella. Cree que tiene la culpa, que a lo mejor su pareja tiene a otra, que descubrió que era gay o que sencillamente ya no le resulta atractiva.
"La primera reacción de la mujer es actuar como una víctima y echarse toda la culpa", asegura la Dra. Aminta Parra, psicólogo clínico y sexóloga. "Si no, hacen todo lo contrario. Insultan y agreden al hombre, diciéndole cosas como: `Yo funcionaba mucho mejor con mi pareja anterior". En el consultorio me han dicho cosas como: `¿Qué quiere que haga, doctora, si este no funciona y mi amante es divino?". Es terrible. Son muy pocas las mujeres que reaccionan...