PDVSA roja-rojita...¡y corrupta! - EntornoInteligente

Tal Cual / Dice el fiscal Tarek William Saab que ya han raspado a 50 gerentes de PDVSA y que todavía siguen investigando Uno no se explica cómo después de tan fantásticos descubrimientos como los recientemente anunciados,  el novísimo e imparcialísimo fiscal general no haya gritado todavía, al igual que Arquímedes,  ¡Eureka!

No se trata de que imitando al genio de Siracusa se lance a correr en pelota por los alrededores de Parque Carabobo, para escándalo del Negro Primero y las monumentales indias de Narváez, que al fin y al cabo ellas también están desnudas. Pero sí que, al menos para cuidar las formas, entre denuncia y denuncia, pegara aunque fuera un gritico, un mínimo y apenas audible eurekita.

Arquímedes, enseñaban en la escuela, se encontraba plácidamente en su bañera pensando, pensando, pensando… y de repente cayó en cuenta, a fuerza de profundos razonamientos, que el volumen de agua que asciende es igual al volumen del cuerpo que se sumerge en ella. El fiscal descubrió algo más elemental pero no menos, para él, asombroso: que el proceso revolucionario chapotea en una bañera de aguas negras, que se ha sumergido hasta sus bien delineadas cejas en las inmundicias de las corruptelas.

Para  llegar a esa verdad matemática no se necesitaba ser físico, ingeniero, inventor o astrónomo ni poseer el colosal talento del famoso griego. Todo lo contrario, nada explica porqué a los golpistas del 4-F y el 27-N, que justificaron la asonada enarbolando el estandarte anticorrupción, les ha llevado estos 18 años con sus noches, con sus corpoeléctricos apagones, aterrizar en tan cajonérica conclusión.

Dice el fiscal que ya han raspado a 50 gerentes de PDVSA y que todavía siguen investigando. La expectativa está centrada en si sacará desde el fondo de la bañera no solamente ejemplares de peceras,  sino también algún pez gordo y grande como aquel que dijo que PDVSA era “roja-rojita”, pero nunca llegó a asomar que también era corrupta-corruptota, a menos que esa descomposición comenzara más acá, o sea bajo la gestión del camarada Maduro. Esa es la impepinable conclusión a la que llegaría, apenas percibir el tufo, hasta Aristóbulo. El de Alejandría, claro, que el de aquí padece desde hace décadas de una disfunción irreversible en la pituitaria.

Por supuesto que preferimos la actuación del recién estrenado fiscal a la de Cilia, a quien siendo presidenta de la Asamblea Nacional le preguntaron cuándo iba a abrir la investigación del sonado Caso Antonini, el gordito del maletín repleto de dólares para Néstor y Cristina,  que para la fecha ya tenía juicios abiertos en Argentina, Uruguay y Miami: “Nunca, Beatriz, nunca”. Expresión de ética revolucionaria en estado de 100%  de pureza.

Si el fiscal se va a dar con todo, que admita que la corrupción revolucionaria es tan antigua como la filosofía griega y que comiencen a desfilar entonces los responsables de Pudreval, otra de las patas gangrenadas de PDVSA; el escamoteo milmillonario en dólares de los fondos de los pensionados (otra vez) de PDVSA; los negociados con los taladros, el contrabando verde oliva de gasolina, ni qué decir de Corpoelec y la galáctica Central Azucarera Ezequiel Zamora, donde voraces tambochas cubanas y criollas cargaron una y otra vez con millones de fondos en dólares, como si fueran terroncitos. Y no hay azúcar.

Por personal impertinencia, agregaría como pequeñísima ñapa los 5 millones de dólares que la vieja AN, bajo la docta conducción del hombre del mazo, aprobó para la urgentísima cría de patos. Y no hay patos. Menos dólares.

Huelga la pregunta ante esta cruzada presuntamente adecentadora del fiscal, que se nos presenta en esta hora de la patria roja como pin hitter estrella: ¿adónde o hasta quién quiere llegar justo a las puertas del año electoral.

De paso, debería voltear hacia las propias filas del polo patriótico que para estas elecciones de alcaldes se han deslindado de decenas de candidatos del PSUV, como lo hicieron antes a la reelección de gobernadores, porque no quieren ser cómplices de la corrupción desatada en torno a ellos.

Si el fiscal sigue escarbando, probablemente termine dejando acéfala a la administración pública porque apenas se ha encaramado en el piquito del iceberg. Y, aunque sea teatralmente, se fastidiaría de tanto gritar ¡Eureka!,

De todos modos, le deseamos suerte a torrentes y hacemos votos para que no llegue inesperadamente a su despacho un mensaje con la última frase que le atribuyen a Arquímedes: “No molestes mis círculos”. Aquellos eran inocentes dibujos de círculos matemáticos. En una traslación a la política criolla vendría a ser algo así como: “Con mi gente, camarada, no te metas,”.

 

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Con Información de Tal Cual

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