PARAGUAY: La lucha es por los cargos y no por las vocales - EntornoInteligente

La Nacion / Entre los logros en vísperas del Día Mundial de la Mujer, aunque se puede considerar que se produjo con mucha resistencia, casi “sin querer queriendo”, está el hecho de que una mujer ocupe el relevante cargo “de poder” de fiscal general después que la clase política, principalmente la calificada en esta coyuntura como “oposición”, haya dilatado el nombramiento de la propuesta por el gobierno, por las más diversas cuestiones y los más dispares argumentos, entre los cuales no figuraba la causa fundamental, que la elegida fuera una mujer, lo cual deja en evidencia dos de los más graves déficits de nuestra clase política: su resistencia a dar cargos de poder, más que de responsabilidad, a una mujer, sobre todo cuando se los considera “monopolio masculino”.

La asunción de Sandra Quiñónez al cargo tiene un valor especial: fue elegida por sus méritos, en un país donde los méritos no son valorados y menos los de las mujeres. Así, lo que hay que festejar con la coincidencia con el mundialmente multitudinario Día de la Mujer es que haya un gobierno y un sector político que hayan tenido el tino y el valor de elegir a una mujer, por su capacidad y no por proselitismo; a la inversa de “la oposición”, que se ha opuesto y ha dilatado el nombramiento por causas e intereses partidarios, en forma discriminatoria, incluso de parte de opositores que suelen autocondecorarse como “progresistas”. En este caso, progresistas “retardatarios”.

Y hay que valorizar la coincidencia con la multitudinaria reclamación mundial de las mujeres, que han logrado imponer, como nunca, el respaldo del aparato mediático mundial, generalmente dominado por hombres y por informaciones de preponderante interés masculino.

Nuestra sociedad va a ser igualitaria cuando todos los días sean el día de la mujer, como cada día es el día de los hombres, como debió ser siempre; cuando no haya discriminación de cargos ni de salarios; cuando se reconozca y se valore y se comparta todo ese trabajo vital para la sociedad, que las mujeres vienen acarreando ad honorem y, a veces ad “deshonorem”, con chantaje, cuando no con desprecio.

Y ese cambio necesario tiene que ver con cargos en igualdad y con que no haya ninguneo para discriminarlas a la hora del reconocimiento.

Y cuando no se quede el conflicto en la ramplona lucha por las palabras o el enojo con la lengua, como si fuera una fuerza abstracta y no una cuestión del habla de la sociedad.

Si seguimos confundiendo el lenguaje con la realidad vamos a llegar a la conclusión que la palabra machista es femenina, reduciendo el conflicto a cambiar la a por la o; a fin de cuentas machista y feminista terminan con a…, cuando la diferencia en significación es que la primera denigra al “militante” y la segunda ensalza a la militante sin necesidad de llamarla militanta.

Festejemos que tenemos una fiscala y por mérito, y que nos sirva para el reconocimiento a la capacidad de mujeres y hombres por igual; que siga primando el ejemplo, sin necesidad de esperar un año, al próximo Día de la Mujer.

La resistencia feroz al nombramiento de una fiscala no ha sido por resistirse a la palabra fiscala o a denominar fiscal a una mujer o, yendo más lejos, cuando se proclame presidente a una mujer; el problema no es la denominación, sino el cargo con su nombre y quien lo ocupa.

Mundialmente estamos viendo y apreciando en los hechos el avance de las mujeres en su lucha y el avance de mujeres al poder: a veces, lamentablemente, confundida con una lucha con las palabras. Es positivo que siga la lucha por los cargos y no la lucha por las vocales, que no tienen culpa ni monopolizan privilegios y espacios de poder.

Será justicia.

PARAGUAY: La lucha es por los cargos y no por las vocales

Con Información de La Nacion

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