PANAMÁ: Los riesgos que envuelve Vertikal - EntornoInteligente

La Prensa / 07/06/2014 – El frágil ecosistema del humedal de la bahía de Panamá se encuentra de nuevo en riesgo con la instalación del oleoducto de la empresa Vertikal Corporation Inc., para suministrar combustible a los aviones que utilizan el Aeropuerto Internacional de Tocumen.

Una monoboya se anclará en el mar, se conectará a tuberías submarinas, y luego se ensamblará a otros conductos soterrados dispuestos a través de manglares hasta llegar a la terminal aérea.

Así consta en el estudio de impacto ambiental (EIA) presentado y aprobado por la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM). El documento es revelador por varias razones: los riesgos y efectos negativos de los trabajos programados; la pobre o casi nula consulta pública hecha en la comunidad con relación al proyecto; y los nexos económicos y políticos que por ahora han quedado al descubierto.

Vertikal prevé perforar el lecho marino y reconoce la generación de tantos sedimentos que afectarán la flora y fauna.

Para instalar las tuberías soterradas hasta el aeropuerto, la concesionaria removerá de la vegetación colindante al viaducto y al cauce del río Tocumen. Eliminará los manglares contenidos en una franja de 10 metros de ancho y hará rellenos y excavaciones.

Estos detalles se conocen justo cuando comunidades del sector de Tocumen y grupos ambientalistas defienden con vehemencia una zona en continua devastación con la construcción de proyectos. Algunos de ellos en el área protegida.

El humedal de la bahía de Panamá va de Costa del Este y se extiende hasta el estero de Chimán. Abarca una extensión de 85 mil 652 hectáreas: 36 mil 691 hectáreas de superficie terrestre, y 45 mil 960 hectáreas, de espacio marítimo.

Con la instalación del oleoducto existe el riesgo de un derrame de combustible, tal cual sucedió ya en otros centros de despacho del país.

Los ambientalistas exigen detener el proyecto, pero el Gobierno, al contrario, aceleró la entrega de permisos a Vertikal antes de finalizar la administración de Ricardo Martinelli.

El pasado martes la empresa alcanzó un acuerdo para el uso de 4.5 hectáreas de fondo marino; el cual se suma a una concesión directa otorgada por Tocumen, S.A., desde finales de 2013, para acceder a 10 hectáreas de terreno colindantes con el aeropuerto.

La concesión de uso de fondo marino está pendiente de la evaluación de la todavía contralora de la República, Gioconda Torres de Bianchini, quien debe refrendar el contrato.

Por sus actuaciones anteriores se puede inferir que la aprobación es un hecho. Torres de Bianchini ya refrendó la concesión directa entre Tocumen, S.A. y Vertikal para disponer de 10 hectáreas colindantes con la terminal aérea.

Esa concesión fue otorgada de forma expedita por Frank De Lima, ministro de Economía y Finanzas y presidente de la junta directiva de Tocumen, S.A., entidad estatal encargada de administrar el aeropuerto.

De Lima entra en la escena porque Vertikal se convierte en suplidora de servicios del aeropuerto. A la Autoridad Marítima de Panamá (AMP) – entidad que regula o norma el uso de fondos de mar– corresponde aprobar la instalación de la boya en el lecho marino.

Roberto Linares, administrador de la AMP, asistió al Consejo de Gabinete el pasado martes y solicitó al Presidente y a todos sus ministros el aval precisado por Vertikal y así configurar el acuerdo.

El Gabinete en pleno aprobó las movidas gestadas por Linares.

El ministro de Gobierno, Jorge Ricardo Fábrega, dijo que Linares le aseguró al Gabinete que el proyecto no afectará al humedal bahía de Panamá.

Fábrega no dio más detalles de esa reunión. Se desconoce si alguno de los ministros tuvo alguna duda por un proyecto representado por personas totalmente desconocidas en la industria marítima, pero conectadas con el círculo de poder del presidente Martinelli.

El representante legal de la empresa es Lucas De León, empleado del grupo inmobiliario Btesh & Virzi, propiedad de Gabriel Btesh y Felipe Pipo Virzi.

No es la primera vez que un empleado de Btesh –entre los empresarios mejor conectados con la administración Martinelli– logra concesiones de la junta directiva de Tocumen.

Son ejemplos de esta tendencia las concesiones otorgadas a Oasis Global Group y Grand Bell International para administrar tiendas de conveniencias y construir galeras.

Vertikal, en tanto, se hizo de un negocio de mayor calado. Su objetivo se sustenta en la venta de combustible a aviones que lleguen o despeguen de Tocumen.

El año pasado se vendieron 174 millones de galones de jet fuel en Panamá.

Ambientalistas advierten de posible desastre natural Un derrame de combustible sería desastroso para la flora y fauna marina que habita y frecuenta el humedal bahía de Panamá, así como para la pesca, coincidieron la ambientalista Alida Spadafora, y Rosabel Miró, directora ejecutiva de la Sociedad Audubon Panamá, organización ambientalista que desde hace 45 años promueve la observación de las aves autóctonas y migratorias en este país.

Miró explicó que el humedal es utilizado en la época de la migración de aves por aproximadamente 2 millones de estos animales vertebrados, que se congregan dentro de los 30 kilómetros comprendidos entre el área de Juan Díaz hasta el río Chico en el corregimiento de Pacora, zona núcleo del área protegida, justo donde está la parte más sensitiva del proyecto de Vertikal Corporation Inc.

Ambas coinciden en que el despacho de combustible desde la bahía es contrario al trabajo de conservación que se realiza en esa zona Ramsar y reserva para aves playeras al que se ha comprometido Panamá.

Las ambientalistas solicitaron a la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) que explique qué criterios se utilizaron para la aprobación del estudio de impacto ambiental (EIA).

Miró plantea que no se debe permitir el inicio de la obra hasta que se aclaren todas las dudas que hay alrededor de este EIA.

Rosalía Simmons

Con Información de La Prensa