PANAMÁ: Cárcel La Gran Joya, una ciudad fantasma - EntornoInteligente

La Prensa / El pasado martes 1 de abril, el entonces presidente de la República, Ricardo Martinelli, y su ministro de Gobierno, Jorge Ricardo Fábrega, inauguraron con bombos y platillos el nuevo centro penitenciario La Gran Joya, ubicado en Pacora, y que le costó al Estado $157 millones.

Aunque a partir de ese momento fueron trasladados 46 detenidos a las nuevas estructuras para iniciar la ocupación paulatina de las nuevas edificaciones, hoy el centro carcelario se encuentra convertido prácticamente en un desierto. Parece una ciudad fantasma.

Cuando faltaban tan solo 32 días para las elecciones del 4 de mayo, Martinelli inauguró la obra y en su momento la calificó como “uno de los centros penitenciarios más grandes, modernos y seguros de Latinoamérica”. Sin embargo, no se contrató al personal previamente para atender a los reclusos y mantener las nuevas infraestructuras. Tampoco se incluyó el presupuesto para ello.

Hoy, después de 125 días de haber trasladado a los 46 reclusos a sus nuevas celdas, estas ya se encuentran vacías, pues los reos fueron devueltos a las cárceles de La Joya y La Joyita, ya que en el moderno centro carcelario no hay médicos, auxiliares de enfermería, cocineros, aseadores ni ningún otro empleado especializado para atender a la población del centro penitenciario, con capacidad para albergar a 5 mil 504 detenidos. Tampoco hay teléfonos públicos para permitir la comunicación de los detenidos.

El complejo, construido en un área de 35 hectáreas por el Consorcio UM y que consta de 24 secciones, está dividido en pabellones de máxima seguridad, judicializados, mediana seguridad y prelibertad.

Cada zona tiene su propio comedor, lavandería, una clínica, una sala de visita conyugal y canchas para hacer diferentes deportes.

INSPECCIÓN

Ayer, una comisión especial de diputados de la Asamblea Nacional realizó una gira de inspección de la obra, en la que esperaban detectar algunas irregularidades en la edificación. Sin embargo, en materia estructural pocos fueron las críticas, pero sí hubo cuestionamientos por la no asignación de recursos para contratar al personal requerido.

La diputada independiente Ana Matilde Gómez expresó que las nuevas edificaciones son un paso importante en el camino de lo que deben ser las cárceles, pero expresó su preocupación por el tema del mantenimiento. Solo en un mes el consumo de electricidad significa un gasto de $60 mil sin estar ocupada.

“Le tocará al Ministerio de Gobierno elaborar un presupuesto cónsono con las necesidades de estas infraestructuras. Si no se le da mantenimiento y no se nombra al personal que debe atender a los detenidos, no va a servir de nada”, advirtió.

OCUPACIÓN INDEFINIDA

La viceministra de Gobierno, María Luisa Romero, informó que La Gran Joya requiere de 300 personas para poder operar correctamente, incluyendo técnicos, administrativos, médicos, enfermeras y otros.

La fecha para el traslado de los detenidos es incierta. “Aún no tenemos fecha para el traslado” y según la funcionaria no se haría hasta que se resuelva el tema del personal y se clasifiquen a los detenidos, cumpliendo con la ley. “La falta de personal es uno de los grandes retos que tenemos que afrontar”, reconoció.

Con Información de La Prensa