Opinión de   (María Elena Álvarez de Vicencio) - EntornoInteligente

Cronica / Desde la Constitución de 1917 se ampliaron las funciones de la Contaduría Mayor de Hacienda dependiente del Poder Legislativo, pero dado el control que en la práctica tenía el Ejecutivo sobre el Legislativo, esta dependencia se volvió inoperante. Ese mismo año de 1917 el Presidente Venustiano Carranza creó el Departamento de la Contraloría, dependiente directamente del Ejecutivo, lo cual facilitó que el ejercicio de las funciones de control las realizara el mismo Poder Ejecutivo. En 1932 se reforma la Ley de Secretarías de Estado y la Contraloría pasa a la Secretaría de Hacienda, lo cual permitió al Presidente disponer de los recursos a su arbitrio. El Presidente Obregón utilizó las finanzas de las empresas privadas y obtuvo cuantiosos préstamos que no aliviaron la pobreza del país arruinado. El presidente Calles con la formación del PNR debilitó la estructura caciquil en aras de la centralización del poder; se volvió más rico de lo que era, impulsó sus negocios en el norte, abrió un casino en el DF y nombró como sucesor en la Presidencia a Pascual Ortiz Rubio. Con el presidente Lázaro Cárdenas se consolidó el presidencialismo. Para neutralizar a los opositores les permitían beneficios con algunas prácticas que involucraban cierto grado de corrupción, la cual se consideraba benéfica desde el punto de vista de la cohesión del equipo de gobierno. El Presidente tenía un poder absoluto en un sistema sin contrapesos. El 30 de diciembre de 1939 se aprobó la Ley de responsabilidades de los funcionarios y empleados públicos, de todos los niveles. Esta ley reguló la responsabilidad por delitos y faltas oficiales y se concedió acción popular para denunciarlos así como la declaración de procedencia (desafuero). Con esta ley el Presidente Cárdenas se pudo deshacer de los funcionarios que seguían leales a Calles y pudo cerrar las casas de juego diseminadas por todo el país. Manuel Ávila Camacho inició el cambio de rumbo hacia la industrialización. No se le conocieron corruptelas, ya sea porque no las hubo o porque las hizo mediante su hermano Maximino, quien se autonombró Secretario de Comunicaciones y Transportes. El gobierno de Miguel Alemán marcó una etapa decisiva en el desarrollo mexicano. El proceso de acumulación de capital encontró aquí su verdadero cauce, no se quedó sólo en el enriquecimiento de un grupo, fue la expresión más depurada de un proyecto de país. No hubo interés alguno por legislar contra la corrupción, ya que ésta era el ingrediente principal en las contrataciones para las obras públicas que dieron como resultado el enriquecimiento ilícito de los funcionarios públicos y que a partir de entonces adquirió carta de naturalización. El Presidente Ruiz Cortines el 1 de diciembre señaló con su índice a los miembros del gabinete saliente diciendo que la corrupción había arrasado las arcas de la nación. Ésta es la primera ocasión en que se admite la corrupción en el sentido de lucrar con el bien público dentro del Estado Mexicano. A partir de entonces, a principio de cada sexenio, se propone y se aprueba un nuevo órgano para acabar con la corrupción y conforme avanza se va olvidando, para volverlo a retomar al inicio del siguiente sexenio. Ahora no se aprobó de inmediato porque urgían las reformas económicas y un poco tarde pero se ha seguido proponiendo un nuevo órgano que ahora sí va a fulminar la corrupción. La corrupción no necesita más leyes, lo que requiere es la voluntad política de evitarla, ya tenemos los órganos y las leyes. Habría que empezar por aclararles a todos los funcionarios que el cargo es para servir, no para servirse y enriquecerse y luego aplicar las leyes.

Militante del PAN [email protected]

Con Información de Cronica