Obras del teleférico arrasan con cultivos de frutos y flores en Galipán - EntornoInteligente

El Nacional / Exactamente 97 árboles de eucalipto mentolado, una de las 700 especies más demandadas en Venezuela por su valor ornamental y terapéutico, han sido talados en los últimos 15 días en los terrenos forestales que pertenecen al floricultor Robert Hidalgo, en el sector Manzanares de Galipán. Señala a la empresa estatal Venezolana de Teleféricos (Ventel), que es la encargada de construir el Teleférico Macuto-Galipán y que debe levantar 39 torres en todo el trayecto. 

“Hace 15 días vino Ventel y la Guardia Nacional Bolivariana e hicieron un desastre. Justificando que es una obra del gobierno acabaron con los árboles que desde hace más de 30 años eran el sustento de mi familia”, expresó el galipanero, quien denunció al igual que otros habitantes de la zona los daños ecológicosambientales ocasionados por las labores de construcción del sistema de transporte de funiculares. 

En julio del año 2014 la empresa constructora Alfamaq, contratista de Ventel, retomó el trabajo de construcción iniciado por la compañía adscrita al Ministerio de Turismo, la cual trazó una ruta diferente a la original que establecía el proyecto elaborado durante el gobierno del dictador Marcos Pérez Jiménez, en el año 1956. 

La obra abarca 7,5 kilómetros a lo largo de todo el pueblo y se prevé que estará lista en el año 2019, según el gobernador del estado Vargas,

Jorge Luis García Carneiro. Pero los habitantes de la zona consideran que es una amenaza para el equilibrio ecológico sustentable de Galipán. Los sectores afectados son San Francisco, San Isidro, San Antonio, Manzanares y San José de Galipán, donde viven 2.500 personas y más de 40 familias. 

Testimonios del daño. La construcción de las 39 torres que soportarán la estructura del teleférico integrado por 137 cabinas, tal como describe la página web de Ventel, ha ocasionado graves desplazamientos de tierra donde se hallan cultivos de duraznos, moras, pinos, astromelias, áster, girasoles y cebollín, lo que implica una cuantiosa pérdida económica para sus agricultores. 

“Los linderos de mi terreno los desplazaron a su conveniencia y perdí 12 metros cuadrados de mi huerto de duraznos. El lunes vinieron los de Ventel y me dijeron que quieren mover mi casa a otro sitio”, contó Daniel Pérez, quien vive de la venta de frutas y cebollín en el sector Manzanares desde hace 20 años, pero que ahora ve amenazados sus ingresos. 

En la misma zona, por las cercanías de un afluente de agua, se erige otra de las torres que está aún sin terminar, a menos de 20 metros de la casa del floricultor Felipe Díaz. “Hace 8 meses desbarataron cualquier cantidad de terreno haciendo trabajos de topografía y no han vuelto”. 

Franklin Vásquez, ambientalista y miembro de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales, puntualizó que muchas de las torres que tienen una profundidad de 17 metros han perforado importantes venas de agua que hacen de los suelos de la zona regiones aptas solo para el cultivo. Calificó de extemporáneo el estudio de impacto ambiental que hizo Inparques un año después de que iniciaron las labores de construcción. “Tampoco se consultó a la comunidad a tiempo y es lamentable que se haya hecho al margen de los parámetros legales”. 

Al margen de la ley. Roberto Pérez, vocero de la asociación de vecinos y del consejo comunal San Isidro de Galipán, indicó que el desvío de la ruta para la edificación del proyecto que abarca de la vertiente norte del Waraira Repano hasta el hotel Humboldt, fue propiciado por la sentencia 1.738 que dictó el TSJ en respuesta a un litigio entre habitantes del Ávila que iban a ser desalojados de las Planadas de Guatire y un propietario de tierras. 

“Ese amparo lo ampliaron para todo el Ávila en el año 2014 para construir el teleférico y hacer lo que les da la gana”, manifestó. 

Vásquez, al ser consultado sobre este fallo, señaló que este condujo a una usurpación de poderes que le restó competencia a Inparques y al Ministerio de Turismo para defender el ecosistema. Explicó que a raíz de esa sentencia fue designado un juez agrario que convenció a parte de los residentes a aceptar la construcción de las torres. “A cambio de la apertura de nuevos caminos de tierra hechos por la constructora, muchos habitantes se convencieron y permitieron todo eso”, afirmó. 

Sugerencias y acciones. Marlene Sifontes, ecologista y secretaria del Sindicato de Inparques, calificó de ilegal las obras de construcción retomadas en el año 2014 con la gestión de Inparques liderada por la organización política Frente Francisco de Miranda. 

Al igual que el biólogo José Matute y el ambientalista Franklin Vásquez, Sifontes hizo un llamado a las nuevas autoridades de Inparques y al gobierno a evaluar los daños al ecosistema y a retomar la ruta original del teleférico por la zona montañosa de la ladera norte del cerro Ávila. 

Los expertos sugirieron a Inparques y al Ministerio de Turismo crear mesas de trabajo en conjunto con las empresas de auditoría ambiental para fomentar alternativas que reduzcan el daño ecológico y no se perjudique a los residentes de la zona. 

Aunque se intentó consultar la opinión de los ingenieros de la empresa Ventel y la constructora Alfamaq, al cierre de esta edición no había sido posible obtener su versión. 

Obras del teleférico arrasan con cultivos de frutos y flores en Galipán

Con Información de El Nacional

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