MÉXICO: Globo, donde la imaginación vuela - EntornoInteligente

El Informador / GUADALAJARA, JALISCO (20/FEB/2015).- Cómprale un regalo de Navidad a un niño y lo usará unos días, hasta que se aburra o lo descomponga; regálale una caja, que aguantará menos, pero será más fácil reponerla y se habrá divertido lo mismo porque lo importante es lo que hace con ella, no que se trate del juguete de moda. Globo, Museo del Niño, quiere ser un “museo caja”: nada de abaratar sus contenidos, sino jugar con ellos hasta el punto en que los niños lleguen al museo a usarlos, divertirse, copiar las ideas y llevárselas a casa.

Un museo más participativo, dispuesto a cambiar según el uso, abierto al barrio en el que está instalado: así será Globo y sus visitantes, los habituales y los nuevos podrán conocerlo en la primera quincena de marzo, cuando reabra sus puertas después de seis meses de rehabilitación necesaria para mejorarlo, pero también para revisar lo que quiere ofrecer.

La directora del museo, Susana Flores, se ríe de gusto cuando le preguntan si ya quiere ver el museo abierto: “Nos urge, los extrañamos mucho”, dice pensando en los visitantes. Tan sólo el verano pasado, entre julio y agosto, hubo 15 mil de ellos. Pero también explica que no había manera de darle su manita de gato al museo con la gente dentro del edificio.

Las 32 personas que trabajan en Globo —diseñadores, músicos, artistas, promotores y educadores— se dedican por estos días a tareas de carpintero, pintor e instalador de piezas. Y poco a poco el resultado toma forma: con un árbol enorme al centro del recinto, habrá alrededor un laberinto que los niños podrán modificar, áreas para bebés, atractivos con agua para entender cómo funcionan algunas reglas de la física, una galería para exposiciones, un módulo de música, algunos elementos de la ciudad pequeña que fue el museo en su primera etapa…

Sólo hay que esperar a la primera quincena de marzo para que reabra la puerta. Paciencia.

A adaptar el discurso

La clave de la rehabilitación en Globo, Museo del Niño no es solamente el conjunto de tareas de mantenimiento, los pequeños y grandes arreglos que requería el edificio, sino, sobre todo, la resignificación de su discurso, explica la directora, Susana Flores.

Globo fue originalmente una “ciudad pequeña” en donde los niños visitantes experimentaban con oficios, actividades urbanas y tareas domésticas que les permitían habitar una vida de adultos. Esa idea o discurso ha ido modificándose y los visitantes verán el resultado de la readaptación a partir de marzo. Seguirá siendo ciudad, pero “una ciudad sustentable”.

Dos principios de educación y cultura infantil contribuyen para la rehabilitación: uno es el de la participación activa, vinculada en la metáfora del “museo caja” que el museo tapatío adaptó del educador mexicano Emilio Lome: los niños deben intervenir lo que hay dentro del museo; que manipulen objetos y colecciones y digan qué sentido tienen, en contraste con los juguetes que podrían regalarles en Navidad, que un día deja de servir: “No un museo que esté concluido y con un discurso dado, sino un espacio que los visitantes modifiquen”.

De allí la decisión de dejar de depender de atractivos interactivos exclusivamente tecnológicos, explica Flores: “Muchísimas colecciones con las que ya contaba el museo requerían mantenimiento tan sólo por el uso; queremos reincorporarlos, rehabilitarlos para que sea una novedad dentro de lo conocido”.

El trabajo no para… ni la fiesta

Globo, Museo del Niño ha requerido más de cinco meses de trabajo no sólo por la cantidad de tareas de rehabilitación que había que hacer y porque decidió invertir en la remodelación de sus contenidos, sino también para garantizar la disposición de recursos suficientes.

No obstante, admite la directora Susana Flores, quedarán algunos pendientes; por ejemplo, el piso, que también querían renovar porque fue instalado en 2003.

 

Desde que la rehabilitación comenzó a principios de septiembre, el museo ha enfocado sus esfuerzos en no perder contacto con el barrio de Analco , donde está instalado, y entre otras cosas impulsó actividades artísticas itinerantes: “El Globo viajero” y “Un Globo para todos” sirvieron para “sacar” al museo de sus paredes. La directora Susana Flores no descarta mantener esos programas incluso después de reabierto el edificio.

Además de que reabrirá en marzo, el espacio museográfico cumplirá 15 años de vida el 30 de abril, así que se planea una serie de actividades para los festejos desde el día 28 de ese mes. La fiesta servirá no sólo para celebrar a los visitantes, sino también a colaboradores que han intervenido en la rehabilitación.

SABER MÁS

Nuevos atractivos

> Sala Cosmo. Un espacio temporal, completamente oscuro, con información sobre astronomía.

 

> Área de espejos. Un módulo para jugar y apreciar fenómenos de la luz.

 

> Módulo de música. Cacerolas viejas, ligas, cuerdas, cajitas, sonajas hechas con piedras: cualquier cosa se convertirá en instrumento musical en este espacio.

 

> Laberinto. El centro del museo es un alto árbol alrededor de la cual hay una escalera rumbo al segundo piso, pero, abajo habrá un laberinto hecho con largas tiras de cartón corrugado.

Con Información de El Informador

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