Luis Florido: La propuesta de Puerto Rico como detonante de la intolerancia - EntornoInteligente
CAR003. CARACAS (VENEZUELA), 04/12/2017.- El integrante de la comisión opositora en las negociaciones entre el Gobierno y la oposición venezolana, Luis Florido, ofrece declaraciones en una rueda de prensa hoy, lunes 4 de diciembre del 2017, en Caracas (Venezuela). La oposición venezolana aseguró hoy que las "bases están sentadas" para llegar a acuerdos con el Gobierno en los diálogos que continuarán el próximo 15 de diciembre en la República Dominicana y que buscan una salida a la crisis que atraviesa el país petrolero. EFE/Miguel Gutiérrez
CAR003. CARACAS (VENEZUELA), 04/12/2017.- El integrante de la comisión opositora en las negociaciones entre el Gobierno y la oposición venezolana, Luis Florido, ofrece declaraciones en una rueda de prensa hoy, lunes 4 de diciembre del 2017, en Caracas (Venezuela). La oposición venezolana aseguró hoy que las “bases están sentadas” para llegar a acuerdos con el Gobierno en los diálogos que continuarán el próximo 15 de diciembre en la República Dominicana y que buscan una salida a la crisis que atraviesa el país petrolero. EFE/Miguel Gutiérrez

 

 

La propuesta de Puerto Rico fue el detonante de la intolerancia. Durante nuestra gira “Fuerza Venezolanos” que forma parte de mi trabajo institucional como presidente de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional, sostuvimos un conversatorio con el Secretario de Estado del país caribeño, Luis Rivera Marín y con la asistencia de nuestra diáspora venezolana, allí el Secretario de Estado de manera solidaria nos presentó una iniciativa que consiste en la invitación a un diálogo con líderes de la región, al gobierno de Estados Unidos y a cuantos quieren restituir la democracia en Venezuela; donde nunca se mencionó convocar al régimen de Maduro a dicho escenario, sino por el contrario; buscar unificar esfuerzos y ampliar acciones en defensa de los venezolanos.

Nota de prensa

El gobierno de Puerto Rico nos hizo esta propuesta de manera formal a través de una carta dirigida a mi persona y que inmediatamente difundimos con total transparencia, para informar al pueblo venezolano y la comunidad internacional; lo que generó horas después los señalamientos de algunos a través de las redes sociales que, de manera irresponsable e intencionada, generaron una falsa matriz de opinión que señalaba que se estaba “cocinando un nuevo diálogo con el régimen venezolano” atacando lo que no se conocía, sin haber leído ni analizado lo que planteaba este país vecino.

La propuesta de Puerto Rico tiene como aspecto interesante que involucra al gobierno del presidente Donald Trump, en un proceso de diálogo subregional sobre Venezuela, pero como lo hemos dicho siempre, no puede haber diálogo con el régimen porque no hay las condiciones para una negociación, dado que  el régimen de Maduro demostró no ser serio, no tener consistencia y no tener voluntad política que generase un acuerdo estable y duradero en el proceso de negociación anterior de República Dominicana.

Lo fundamental es que Puerto Rico, así como todos los países del grupo de Lima, han mostrado su preocupación por Venezuela y se busca que los EEUU se involucren con mayor fuerza en todo un proceso de acción coordinada por, y para el rescate de la Democracia en nuestro país; por lo cual, no se deben rechazar los esfuerzos de aquellos quienes demuestran ser los aliados del pueblo de Venezuela que hoy está sufriendo.

Inmediatamente que los rumores de “diálogo” fueron desmentidos por la Unidad y el propio Secretario de Estado de Puerto Rico, las pocas personas que lanzaron la falsa matriz sembrada en la opinión pública en lugar de rectificar, optaron en desviar el tema hacia el descrédito con señalamientos insanos por lo cual debo aclarar a la colectividad:

¿Qué si soy familia de Jorge y Delcy Rodríguez?

Uno no escoge a la familia, solo a los amigos. Un lazo consanguíneo no me hace familia de Jorge y Delcy Rodríguez. Familia es con quien uno comparte y se relaciona. Nunca ha existido trato ni vínculo de afecto familiar con estas personas.

Es injusto que se etiquete a la persona o se le dé pie a satanizarla con vínculos inexistentes, porque por encima de todo están los valores y los principios que dan sentido a nuestra lucha.

¿Tengo negocios con el régimen?

Siempre lo he dicho con sumo orgullo, desde joven fui emprendedor, fundé una empresa hace 24 años que vendí antes de asumir cargos públicos. Tuve una empresa de alimentos, la cual de manera legal, prestó servicios y dio muchos puestos de trabajo.

Durante muchos años, esta compañía prestó servicios a universidades autónomas del país donde legalmente concursó a través de licitaciones y cumpliendo fielmente con la ley, por eso fue registrada ante el Registro Nacional de Contratistas, pero jamás he tenido ningún negocio ni nada que se le parezca con el régimen al que he confortado toda mi vida. Por lo que reitero que el trabajo digno y en busca de la prosperidad no puede ser satanizado.

Lo reitero, me separé de esta compañía antes de asumir mi primer cargo público en el año 2015 como diputado a la Asamblea Nacional y hoy lo ratifico que nunca he tenido negocios con el régimen.

¿Que si actualmente tengo mi pasaporte anulado?

Llevo desde el 27 de enero de 2017 con una ilegal “prohibición migratoria” por parte del régimen de Nicolás Maduro que anuló mi pasaporte para salir vía aérea desde Venezuela.

Desde esa fecha, he utilizado el paso fronterizo con Colombia para asistir a reuniones con la OEA, CIDH, gobiernos y homólogos parlamentarios en todo el mundo, a excepción de cuando tuve que asistir al fallido proceso de negociación de República Dominicana, a donde me trasladé por vía aérea tras la petición del presidente Danilo Medina.

Así como yo, a miles de venezolanos se nos niega el derecho humano a la identidad.

¿Qué cómo entro a otros países con el pasaporte anulado?

Cancilleres, gobiernos y la comunidad internacional conocen la verdad de mi situación y, siempre bajo la solidaridad internacional, me han permitido la entrada como presidente de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional, cosa que recientemente fue nuevamente denunciada por el comité de Derechos Humanos de la 138 Asamblea de la Unión Interparlanentaria. A los que tienen dudas de mis afirmaciones, los invito a atravesar conmigo la frontera, y a vivir en carne propia la humillación que viven miles de venezolanos, pero que asumimos con gallardía para continuar la lucha.

Busquemos el punto de encuentro.

Con este texto no busco recibir disculpas de aquellos que han hecho señalamientos desde la rabia, la intolerancia y por qué no, algunos que han caído inocentemente en comentarios sembrados por laboratorios del régimen que fomentan división, cizaña y el odio entre hermanos venezolanos.

Me coloco en su lugar y entiendo por el difícil laberinto en el cual estamos sumergidos y del cual estoy convencido que tiene una salida.

En estas horas tan oscuras, los líderes debemos estar para llevar adelante una labor de guía,, de pedagogía y orientación; en busca de la concordia, el encuentro y sobre todo para debatir las ideas. Si todos rechazamos per se y criticamos las propuestas, avanzaremos desarticulados y con esfuerzos aislados que nos harán más complicado llegar a la meta por la conquista de la democracia.

Desde el primer momento en que asumimos la responsabilidad de presidir la Comisión de Política Exterior, Soberanía e Integración, lo hicimos bajo la conciencia de que debíamos ejercer dicho cargo desde la idea de que la oposición ahora era parte de un Poder del Estado y debía ejercer la llamada “Diplomacia Parlamentaria” con la idea de denunciar ante la sociedad internacional, la desviación del régimen de Maduro que ya no era una Democracia por más de que hubiera llegado al poder por vía de los votos.

Así, comenzamos a viajar por América, por parte de Europa, contactando gobiernos, parlamentos y organizaciones internacionales, denunciando una realidad que iba empeorando, pero gracias a lo cual, hoy el mundo es consciente de la verdadera naturaleza del régimen y actúa en consecuencia.

Sin embargo, esos resultados no se deben tan solo a mí, y a todo un equipo de trabajo que me acompaña, sino que es el resultado de la suma de liderazgos y voluntades que persiguen la meta de construir juntos una “Mejor Venezuela”, dejando claro que esto no es una lucha personalista, sino una visión colectiva, común de Estado para el presente y el futuro.

Reconocemos el trabajo de distintos dirigentes, unos que se encuentran dentro de Venezuela, otros en el exilio de manera injusta, los cuales podemos tener visiones distintas pero de igual forma su aporte es importante en la lucha por los derechos humanos desde distintas plataformas haciendo esfuerzos importantes, ejerciendo presión dentro y fuera de Venezuela para lograr el cambio que tanto anhelamos; lo cual considero que podríamos mejorar empujando con mayor fuerza, si logramos unificar las ideas,  abriendo espacios de encuentro que permitan reagrupar fuerzas, sin descalificar las ideas, porque no estemos de acuerdo con las políticas y planteamientos.

Y si ese mismo esfuerzo también lo canalizamos con los movimientos que actualmente están trabajando arduamente como el  “El Frente Amplio Venezuela Libre” y otras expresiones de sectores que aún no se incorporan pero trabajan en la misma lucha, el cambio será posible a partir de la organización de un gran movimiento de salvación y rescate nacional, donde dejemos a un lado la crítica y afirmaciones como: “Yo no voy porque no me llamaron” sino donde pongamos nuestros nombres a la orden y propongamos acciones concretas con día y hora para trabajar con propuestas concretas”.

Solo así creemos que comenzaríamos a difuminar este panorama de tanta confusión, en el que, en definitiva todos coincidimos en que es necesario consolidar un bloque que conecte con todos los sectores que hacen vida en el país, más el apoyo internacional para lograr la salida del régimen y la libertad de Venezuela.

Finalizo tomando palabras del respetado abogado, Emilio Figueredo, haciendo un llamado a la reflexión:

“El día en el que empecemos a cooperar en vez de competir, tal vez podamos unirnos en una solución viable para superar la crisis y permitir que se produzca un cambio de manera pacífica  e inteligente. Si seguimos divididos, nunca lo lograremos”.

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