Los Cuadernos negros de Heidegger - EntornoInteligente

El Nacional / 10 de agosto de 2017 12:31 AM Martin Heidegger (Messkirch, 1889 – Baden, 1976) dejó un patrimonio invaluable representado en sus  Cuadernos negros  (1931-1938), un conjunto de anotaciones en forma de diario filosófico que fue escribiendo paralelamente a su largo y dilatado trabajo académico y simultáneamente al calor de la forja de su vasta obra filosófica escrita. La edición que tengo conmigo es la correspondiente a la editorial Trotta (Colección Estructuras y Procesos, Madrid, 2015, 427 páginas).

El estilo filosófico que predomina en los  Cuadernos negros  se enlaza armónicamente con el aforismo, la sentencia breve, la admonición, pero siempre conservando el discreto carácter profesional y personal de la tarea del filósofo tanto en su dimensión personal como en lo relativo al tiempo histórico que le correspondió vivir. Se podría afirmar que los  Cuadernos negros  son reflexiones privadas que realizaba el autor de  El ser y el tiempo  (1927) e  Introducción a la metafísica  (1952) y que llegó a considerar como la síntesis más acabada de su intrincada obra filosófica. En palabras del mismo pensador, pudo estimar los  Cuadernos negros  como una especie de “coronación” filosófica de sus obras completas.

La categoría filosófica del  Dasein  que Heidegger designaba como “un ser-estar en el mundo” atraviesa longitudinalmente la proposición de su  welstanchauung  o concepción del mundo y de la vida. El hombre, para Heidegger, es un ser relacionado con la muerte ( El ser y el tiempo , página 256). La afirmación del pensador alemán es inequívoca: “el ‘fin’ del ser en el mundo es la muerte” ( Ibídem ). De tal modo que la finitud del ser en el mundo lo es en virtud de la intrínseca condición del ser para la muerte. En sus palabras: el hombre, “en cuanto huye de la muerte, no vive auténticamente. Pero, tampoco elude la muerte, porque ella es cierta, está presente en el ser del hombre como un ser para su fin.” La polémica y la controversia filosófica que suscitara la figura intelectual de Martin Heidegger a lo largo del siglo XX nunca dejó de causar escozor y animadversión entre la comunidad filosófica internacional, especialmente por las declaradas posturas antisemitas del rector de Friburgo y sus inocultables simpatías políticas programáticas por el nacionalsocialismo alemán.

La pregunta heideggeriana por el estatuto ontológico del ser en el mundo y su inexorable proyección hacia la nulidad del propio ser como ser caído en el mundo no deja de preocupar al ser existente desde por lo menos Anaximandro y Parménides hasta bien entrado el siglo XX. La ontología fenomenológica heideggeriana no es de ninguna manera una vulgata simplificada de un existencialismo a la manera de Sartre. La pregunta de Heidegger por el ser va más allá de la razón utilitaria y utilitarista de la cosa en sí como cosa enajenada. El programa filosófico heideggeriano se entronca con una visión metapolítica que piensa al hombre como individuo y como comunidad en una totalidad orgánica reconciliada donde el ser se encara a sí mismo como máxima aspiración a la libertad.

En estos  Cuadernos negros  que ahora gloso, el lector puede encontrar las angustiantes preguntas que asediaron en vida al filósofo: “¿Qué debemos hacer? ¿Quiénes somos? ¿Por qué debemos ser? ¿Qué es lo ente? ¿Por qué sucede el ser?”. Interrogantes fundamentales que ocupan la reflexión filosófica desde las pretéritas épocas presocráticas y que aún mantienen la cavilación del pensamiento en su insomne búsqueda interminable por la verdad del ser más allá de las presuntuosas proclamas de lo verdadero.

Los Cuadernos negros de Heidegger

Con Información de El Nacional

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