Los 100 de Iturriaga - EntornoInteligente

El músico limeño, miembro de la Generación del 50, ha compuesto valiosas piezas orquestales. Fue amigo de José María Arguedas, Jorge Eduardo Eielson. Se le reconoce como un gran pedagogo que formó a generaciones en la hoy UNM.

10/4/2018

José VadilloVila [email protected] El hombre centenario vive en Miraflores y proviene de una familia longeva. Su obra orquestal, que no es numerosa, es trascendente y destinada a la inmortalidad, como Sinfonía Junín y Ayacucho, Tres canciones corales, Canción y muerte de Rolando. Con esta última ?de 1947? se convirtió en un pionero en la escritura de piezas orquestales en el Perú. 

Enrique Iturriaga lee en su biblioteca, ve películas, recibe la visita de amigos cercanos y exalumnos, la memoria le desteje los recuerdos, las conversaciones las sigue a un ritmo más lento, pero sigue lúcido. Tampoco ha dejado de ser la persona humilde que prefiere cambiar de tema cuando empiezan a hablar de su obra musical. Y en su medio siglo de docente, sus referencias siempre fueron Stravinski, Bartók, Schönberg? Generación clave Es el hermano mayor de esa revolución académica y cultura llamada la Generación del 50. Además de Iturriaga la integraron los compositores Celso Garrido-Lecca, Edgar Valcárcel, César Bolaños y Javier Pulgar Vidal. ?Es una generación que trae la modernidad a la música académica peruana; utilizan a su manera las técnicas de la modernidad que ya se vivía en Europa?, explica Nilo Velarde, director académico de la Universidad Nacional de Música (UNM). En el antiguo Conservatorio Nacional de Música, ellos fueron pupilos del belga Andrés Zas y del alemán Rodolfo Holsman. ?El maestro ha llegado al centenario gracias al celo de sus amigos, Eduardo Hopkins, Martha Barriga y Juan Carlos Estenssoro, que hacen posible su cuidado. El Estado debería de cuidar a los grandes maestros, porque con su sueldo de jubilado no le va a alcanzar?, dice el compositor chiclayano José Manuel Llancari, quien tiene el orgullo de ser el último alumno a quien enseñó Iturriaga en el conservatorio, donde enseñó en 2010 hasta los 92 años. Formación total En su faceta de maestro fue tras la búsqueda artística de sus discípulos, más allá de la mera formación técnica-musical. Entonces es común escuchar a alumnos que Iturriaga los motivó a que vayan al Cine Arte de San Marcos, a muestras de pintura, a leer buena literatura y al teatro. ?¿Tu viste Blow up, de Antonioni? ¿Siete y medio de Fellini??, preguntaba, para que conozcan nuevos lenguajes de expresión, ergo, ayudar a la libertad de expresión creativa. ?Como maestro y jurado del curso de Composición, nunca se preocupaba por entender quién eras tú, de dónde venías, y así saber de dónde venía esa ?expresión musical?, quería comprender cuál era tu intensión, y guiarte para que busques tus posibilidades en las creaciones musicales?, dice Llancari. Inventar, buscar? En Pregón y danza, Iturriaga toma el pregón y lo lleva por nuevos senderos. Llancari: ?Era más del nacionalismo del XX, como el húngaro Béla Bartók, que ahondaba en el dato, en tomar la expresión y desarrollarla?. Un pedagogo musical En la UNM, hay consenso en celebrar a su compositor y maestro más querido, que se desempeñó como profesor de Armonía, Análisis, Contrapunto e Historia. Su amistad con el novelista José María Arguedas fue vital: fue el creador de Yawar fiesta, lo escuchó dirigiendo a un coro en el Puericultorio Pérez Araníbar, y luego lo llevó a enseñar en el colegio Guadalupe, el Instituto Pedagógico Nacional y en ?La Cantuta?. Con Arguedas conoció los coliseos donde cada fin de semana se presentaban las estrellas de la música provinciana, y viajó a conocer el Perú. Fruto de este aprendizaje, Iturriaga crea la obra coral Cumbres, con poema de Salazar Bondy. Aporte pedagógico ?El curso con el que se empieza a reconocer al maestro es Armonía, que es columna vertebral del estudio de la música. Su aporte es muy valioso. Después fue un gran maestro de composición?, dice Nilo Velarde de la UNM. Iturriaga es coautor de La música en el Perú y creó el Método de composición melódica (1985). Ante la falta de material bibliográfico, tradujo al castellano e hizo apuntes propios de El Contrapunto en la composición, de Felix Salzer, separatas valiosas para generaciones de músicos peruanos. Hoy, en la UNM si bien aún no hay un aula que lleve su nombre, el compositor limeño está presente: sus obras de cámara se tocan frecuentemente. En cambio, de su trabajo orquestal se tocó en 2015 su bellísima Sinfonía Junín y Ayacucho. Adelanta Nilo Velarde que este semestre empiezan los chicos a estudiar su obra Tres canciones para coro y orquesta, porque la meta es estrenarlas en octubre.

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