Letra Roja | El rollo que no cesa - EntornoInteligente

Ciudad CCS / Blas Perozo Naveda

E l poeta mueve la mata para que caigan los peces gordos, los reyes de la rosca, la traición y la impostura. En tanto, desde la memoria, Juan Calzadilla, mi amigo desde los años 60 y no sé cuántos, me escruta desde su media sonrisita, acodado a la barrita precaria adonde el gran César Seco nos lleva amarrados, como se llevan en Coro los chivos a la paila, que es el Garúa. Ahí mi vocación de entrevistador pretende marcar la oportunidad y le espeto al gran hermano mayor:

“¿Cuántos años tienes, Juan?” No es fácil que Juan Alberto caiga en una trampita cazabobos como esa, y riposta: “El que esté pendiente deso, se jode”. Ahí sé que el movimiento y el tiempo los tiene Juan en el puño cerrado, encerrados. Y fin del episodio, porque en este instante, el flash de la memoria me lleva a un cuadro de Juan que cuelga en la pared de mi casa, lo más cercano al afecto que hay en esa casa, la cocina, y a un cuadro de mi dibujante favorito, mi hijo Elías. En el cuadro de Juan, un texto teórico sobre el arte, la poesía y el ejercicio traicionero de los profesores marca las líneas del cuaderno sobre las que se ejecuta un estudio del movimiento, y la figura humana que se enrolla desde un pensador sentado sobre un aparato de TV, hasta Gauguin, pasando por Michelena y el propio Juan, con gorro frigio y la figura de la muchacha vestida de azul, en su prismacolor luminoso en el centro mismo del remolino. En el cuadro de Elías, mi poeta, su novia y mi hijo se han lanzado al fondo del mar, para que el movimiento del agua los lleve del fondo blanco y negro, al color iluminado de la plastilina, que marcó su infancia y el pedazo que de ella me deparó el destino.

“La esencia de la creación artística y literaria es la imaginación, para lo cual se estará tanto menos dotado cuanto más se hayan frecuentado las obras del pasado”, dice la línea donde Juan, de bigote, de gorro frigio y desnudo, ejecuta un raro movimiento, digo a estas alturas, porque el dibujo es de 1983. Para leer a Juan hay que olvidarse de los artefactos, de los manuales y de los preceptores, los moralistas y los regüeleyemas que uno ha tenido que soportar para sobrevivir, ¡ah, malaya! Juan hace poesía con todos los fierros desde Dictado por la Jauría, y antes, hasta el sol de hoy. Cuando un joven poeta, muy valiente, mueve la mata para que caigan los peces gordos, los reyes de la rosca, la traición al país, las mafias.

Letra Roja | El rollo que no cesa

Con Información de Ciudad CCS

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