Grandes sin oro - EntornoInteligente

Marca / Mañana en Zúrich el cada día más polémico y discutido, al mismo tiempo que valorado, Balón de Oro tendrá ganador. Tres finalistas. Dos delanteros y un portero. Cristiano Ronaldo, Messi y Neuer. El portugués y el alemán encabezan las apuestas de favoritos con ventaja clara en los pronósticos para el madridista.

Cuarenta y tres jugadores han conquistado este galardón en sus 58 ediciones. Messi (4 consecutivos), Platini (3 consecutivos), Cruyff (3 alternos), Van Basten (3 alternos), Di Stéfano (2), Beckenbauer (2), Rummenigge (2), Ronaldo 2) y Cristiano Ronaldo (2) tienen el honor de haberlo conquistado en más de una ocasión.

Pero desde 1956, cuando la revista France Football instauró el premio, -el jurado estaba compuesto por sus corresponsales distribuidos por Europa- un buen puñado de notables futbolistas acumularon méritos suficientes para ganarlo y por una y otras razones se quedaron con las ganas.

Se encuentran injusticias manifiestas derivadas directamente de las votaciones y casos de auténtica mala fortuna, como puede ser la circunstancia de coincidir en el tiempo y el espacio con fenómenos como Di Stéfano, Cruyff, Platini, Van Basten, Cristiano o Messi…

Hasta 1995 solo eran candidatos los jugadores europeos A la hora de valorar y cuantificar los grandes que se han quedado sin oro, es obligado tener en cuenta las reglas del propio premio. Hasta 1995 solo optaban a poder ganarlo los jugadores europeos, o en su defecto, nacionalizados, como pudo ser el caso de Di Stéfano (español) o Sivori (italiano).

Fue entonces cuando France Football abrió las fronteras a todos los jugadores sea cual fuere su nacionalidad con la condición de que jugaran en el Viejo Continente. Posteriormente, en 2007, se amplió el campo de acción y ya podían ser candidatos todos los futbolistas, jugasen donde jugasen.

Desde 2010, la FIFA se asoció con la revista y oficializa el premio. Su ganador, ahora, es considerado como el mejor jugador del mundo en ese año.

Solo con estas matizaciones se entiende que jugadores como Pelé, Garrincha, Maradona o Kempes, por citar los más representativos, nunca ganaron el Balón de Oro. Precisamente el año del cambio, 1995, el galardón fue para un africano, Weah.

Desde entonces nueve oros fueron para jugadores sudamericanos: Messi (4), Ronaldo (2), Rivaldo, Kaká y Ronaldinho, uno cada uno. Tantos como europeos: Cristiano (2), Cannavaro, Shevchenko, Nedved, Owen, Figo, Zidane y Sammer.

Raúl, Xavi, Iniesta, Casillas… estuvieron cerca Archiconocido es que el único futbolista nacido en España que ha conquistado el Balón de Oro es Luis Suárez. En 1960. Además fue plata en 1961 y 1964, bronce en 1965 y cuarto en 1959. Indiscutible y superlativa su presencia en los lugares de honor en ese quinquenio. Uno de los grandes de la historia.

En aquellos primeros años del trofeo, llamaba la atención la coyuntura de otro futbolista español, Paco Gento. Mientras acumulaba títulos -6 Copas de Europa consecutivas y 12 Ligas- su nombre no aparecía en los puestos de privilegio de esta corona individual. La clasificación más alta que consiguió fue octavo en 1958.

Otro español, Amancio Amaro, alcanzó el Balón de Bronce en 1964. Tuvieron que pasar más de 20 años para encontrar a otro hispano en las posiciones de privilegio. En 1986 y 1987, Emilio Butragueño fue tercero, bronce, con Míchel cuarto, este segundo año.

Nuevo salto en el tiempo. Una década. Raúl González tuvo su gran oportunidad en 2001. Sus 140 puntos no fueron suficientes para desbancar a Michael Owen, el delantero del Liverpool, -después firmaría por el Real Madrid-, que sumó 176. Aquella votación fue muy discutida.

Los títulos conseguidos por el club de Anfield esa temporada (UEFA, Copa, Copa de la Liga y las dos Supercopas) pesaron más que el rendimiento individual del madridista, que ganó la Liga y fue Pichichi, además de la Supercopa de España. Raúl estuvo otros cinco años en el top-10 del Balón de Oro. Séptimo en 1997, 2002 y 2003 y noveno en 1999.

Sin duda influyó negativamente en sus respectivas candidaturas que la selección española no consiguiera buenos resultados por aquellos tiempos en las fases finales de las grandes competiciones.

Pero cuando más méritos acumularon los futbolistas españoles para recibir el áureo reconocimiento fue a raíz de la explosión de la selección española con las dos Eurocopas y el Mundial y la época gloriosa del Barcelona.

Desde 2010, este premio debe un galardón al fútbol español. Inconcebible que aquel año Xavi, Iniesta o Casillas no lo ganaran y fuera a recaer en la figura de Messi. Curiosamente coincidió con el primer año en el que la FIFA asumió la responsabilidad de la organización del Balón de Oro y se cambió el sistema de votación, ampliándose a capitanes y seleccionadores de todas las Federaciones afiliadas.

Esta situación fue la que más llamó la atención. Que fueran los propios profesionales los que no valoraran en la justa medida sus merecimientos. Iniesta, además de ser segundo ese año (2010), fue tercero en 2012; cuarto en 2009 y 2011 y sexto en 2013. Xavi contempla tres bronces (2009, 2010 y 2011) y un quinto puesto (2008). Casillas, cuarto en 2008 fue sexto en 2012, séptimo en 2010 y noveno en 2011.

Maldini, Baresi y el castigo de ser defensas El fútbol italiano también puede sentirse agraviado por este trofeo. Dos nombres sobresalen por encima de los demás: Franco Baresi y Paolo Maldini, aunque algunos no olvidan a Gigi Riva (plata en 1969 y bronce en 1970, Sandro Mazzola (plata en 1971) y Alessandro Del Piero (bronce en 1995).

Líderes indiscutibles de aquel Milan de Sacchi y Capello campeón de Europa y también de la squadra azzura que llega a la final del Mundial 94, el libero y el lateral se quedaron en las puertas. Baresi fue plata en 1989 -oro su compañero Van Basten-; quinto en el 90; sexto en el 92 y octavo en el 88. Paolo Maldini, 25 temporadas en activo, cinco Copas de Europa, fue dos veces bronce (1994 y 2003), sexto en 2005 y séptimo en 1993 y 94.

El Imperio reclama por Dalglish, Gerrard, Beckham… Aunque presenta un buen elenco de Balones de Oro: Stanley Matthews, Dennis Law, Bobby Charlton, George Best, Keegan y Owen, el Reino Unido reclama un reconocimiento máximo para otros hombres como Dalglish, plata en 1983, el primero de los tres trofeos consecutivos de Platini.

También defiende las longevas carreras de futbolistas como Steve Gerrard y Ryan Giggs, máximos exponentes del Liverpool y del Manchester United, lastrado el segundo por la poca competitividad de su selección galesa.

La trayectoria de Steve Gerrard -no ha ganado la Premier- encontró su punto álgido en la conquista de la Champions 2005, después de la memorable remontada al Milan en Estambul. Precisamente ese año encontró el capitán del Liverpool su mayor premio: tercero, apareciendo entre los 10 primeros, justo el décimo, en 2008 y 2009.

David Beckham nunca fue reconocido, ni en la propia Inglaterra, como uno de los grandes jugadores de su historia, pero jugó en dos equipos con caché como el Manchester United y el Real Madrid, además de en la selección inglesa y se puede considerar al menos extraño que el escaparate de marketing y publicidad que le acompañó a lo largo de su carrera no le diera más que para el Balón de Plata de 1999 cuando su equipo ganó la Champions. Fue cuarto en 2001.

Thierry Henry, el Poulidor del fútbol francés Con Raymond Kopa, Michel Platini y Zidane en lo más alto del podio, la figura de Thierry Henry es comparable a la del gran ciclista francés Raymond Poulidor, conocido como el eterno segundo porque nunca ganó el Tour de Francia, ni siquiera llevó nunca el maillot amarillo y sin embargo se subió al podio en ocho ocasiones.

A la carrera de Henry, recientemente retirado, le falta claramente un Balón de Oro. Campeón del mundo y de Europa con Francia (82 goles, máximo goleador de su historia, en 123 partidos). Campeón de la Champions con el Barça, campeón de Liga con el Mónaco, el Arsenal (2) y el propio club azulgrana (2), además de ganar el título de la Conferencia Este con el New York Red Bulls… solo en una ocasión se quedó a un paso del gran galardón individual.

Fue plata en 2003, -más que discutible el oro de Nedved-; bronce en 2006; cuarto en 2000, 2004 y 2005; sexto en 2002 y noveno en 2001. Suma siete años en la élite en los que el jugador galo puede pensar en brujas. En ese tiempo además de ver ganar a Nedved (2003), también lo hicieron Owen (2001), Shevchenko (2004) y Cannavaro (2006).

A una distancia sideral de Henry, el fútbol francés ha tenido otros dos jugadores con aspiraciones: Eric Cantona y Frank Ribery, bronces, respectivamente, en 1963 y 2013.

‘Ibra’, el sueco errante y su coincidencia con Messi y CR7 Ajax, Juventus, Inter, Barcelona, Milan, PSG… 101 partidos y 51 goles con la selección sueca. Trece años en lo más alto del fútbol europeo con goles espectaculares compartidos con algunas salidas de tono, tanto dentro como fuera del campo, tampoco le han servido a Zlatan Ibrahimovic para conquistar este premio.

Seis veces entre los 10 primeros en los últimos años. Cuarto en 2013. Séptimo en 2007 y 2009. Octavo en 2005. Noveno en 2008. Como coartada es de los que puede alegar que le ha tocado lidiar la época hegemónica de Leo Messi y Cristiano Ronaldo. No es tampoco mala disculpa.

Rijkaard, el holandés olvidado Compañero de sus compatriotas Ruud Gullit (1987) y Van Basten (1989, 90 y 92), Frank Rijkaard es el patito feo del trío holandés que se hizo grande con el Milan de Sacchi y Capello y con la selección holandesa que ganó la Eurocopa de 1988. Siempre estuvo a la sombra de ellos y sus dos balones de bronce (1988 y 89) coinciden con los de oro de Van Basten.

La magia húngara de los 50 se quedó sin premio Aunque el fútbol húngaro tuvo su recompensa en 1967 con el Balón de Oro a Florian Albert, su mejor época, tanto de la selección como del Honved, no tuvo la fortuna de coincidir con el Balón de Oro, aunque dos de sus jugadores más representativos, Puskas y Kubala sí tuvieron opciones de ganarlo, sobre todo el madridista que fue plata en 1960, por detrás de Luis Suárez. Kubala fue quinto en 1957.

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