ESPAÑA: La bandera de Santander - EntornoInteligente

ABC de España 2 / Hacía mucho frío la noche del 29 de noviembre de 2011. Emilio Botín acababa de asistir a la entrega de los Cavia en la Casa de ABC y yo acompañaba a mí tío a buscar su coche. Me elogió el acto y, de repente, dio un salto atrás en el tiempo: “Mi padre siempre nos dijo que había que apoyar a ABC. Pregúntaselo a tío Jaime. Padre nos dijo que ABC es una institución y que debíamos estar con las instituciones españolas…”. Ésa era una de las muchas características del banquero fallecido. Lo institucional y lo español. Él ha hecho del Banco Santander una de las grandes instituciones españolas en el mundo. Con él ha llevado la bandera de España a todos los rincones de la Tierra. Y, siendo un apasionado de su tierra cántabra, sobre el arco que corona la sede central del banco en Santander no se iza más bandera que la de España. Ni la de Cantabria ni la de Santander que tuvieron allí su lugar antaño y hace ya años desaparecieron. Y cuando en estos últimos tiempos habilitó como vivienda en Santander el palacete de El Promontorio, que fue el domicilio de sus padres, izó sobre el torreón una gran bandera de España. Pero no había menosprecio alguno a la ciudad o la comunidad. Era que, para él, Santander era una parte de España y la bandera de España lo engloba todo. Para Emilio Botín no había mejor bandera para Santander.

[Su padre, al hablar del Banco de Santander, pronunciaba “Banco Sanander “. Emilio suprimió la preposición “de” del nombre y se refirió siempre al banco como “el Santander”.]

Decían las lenguas envidiosas de la década de 1970 que el más listo de los hermanos Botín, Emilio y Jaime, era el segundo. Que Emilio sólo sería presidente por ser el mayor. Pues menos mal que no era el más brillante, que si llega a serlo se come la banca mundial. Ha sido siempre un hombre de un enorme empuje, que ha ido forzando los pactos sobreentendidos en el sector sin jamás quebrar ninguno. Y un hombre que creía que su negocio era la banca. Sólo la banca.

Su mujer, Paloma O’Shea, creó un concurso de piano que en su primera edición se llamó “Paloma O’Shea de Botín”. En la segunda pasó a ser sólo “Paloma O’Shea”, y con el tiempo, igualando la pasión de Emilio por la ciudad, “Concurso Internacional de Piano de Santander”. De la pasión de Paloma por la música él recibió una lección. A finales de la década de 1980 asistían ambos a una reunión del Fondo Monetario Internacional. Durante la cena estaba invitado a tocar uno de los grandes pianistas del momento. Interpretó una primera pieza, y antes de enfrentarse a la segunda, tomó la palabra y dijo que lo que más le alegraba de aquella invitación a tocar era ver que entre tanta gente tan poderosa estaba una mujer que tanto hacía por la música: Paloma O’Shea. Muchos banqueros del mundo se enteraron ese día de quién era Emilio Botín.

Con Información de ABC de España 2