España, Croacia, Francia y Dinamarca sufren el "síndrome inaugural" - EntornoInteligente

Marca / “Síndrome inaugural” . Dícese del comportamiento irregular y desconocido que sufren algunas selecciones durante su debut en un campeonato internacional. Este síntoma se hizo patente de nuevo en los cuatro grandes favoritos a priori para estar luchando por los metales durante la disputa de la primera jornada del Mundial de Qatar. España, Croacia y Francia tuvieron que sudar hasta la recta final de sus partidos para llevarse la victoria, mientras que el caso de Dinamarca fue aún más dañino al perder un punto ante un adversario inferior como Argentina , que ha vuelto a demostrar su crecimiento como equipo y como balonmano.

El equipo español fue el encargado de mostrar internacionalmente los primeros síntomas de una enfermedad mental que se ha generalizado entre todos los combinados, con especial riesgo para contraerla los denominados favoritos. Lo ocurrido no tiene explicación posible, porque cuando mejor se le pusieron las cosas a los “Hispanos”, peor se comportaron , tras las rojas directas a los bielorrusos Siarhei Rutenka y Viachaslau Shumak. Otros fenómenos que hicieron saltar las alarmas por un posible contagio español fueron que sus principales señas de identidad, como son la defensa, que careció en todo momento de la intensidad y solidez habitual; el contraataque, casi inexistente; y el dinámico y rico ataque posicional, no aparecieron a modo de “anticuerpos”.

Al final, España no dejó escapar el triunfo ante una Bielorrusia (38-33) , que se aprovechaba de las “defensas bajas” de su “huésped” para hacerse más fuerte y letal, gracias a un salvador “pinchazo” con goles clave de Cañellas y paradas de Pérez de Vargas. Esperemos que este episodio de malestar general, sea consecuencia del particular frío contraído durante su debut en el Mundial.

Pero lo más alarmente es que este síndrome es de fácil contagio, como demostró justo después y en la misma pista Croacia , que pareció no haber aprendido de lo padecido por España en el encuentro anterior . Los croatas, con el partido controlado, se contagiaron con este síndrome, dejando de jugar con su estilo de juego y además, dándole ala al equipo austriaco, siempre un adversario rocoso y competitivo. Pero las grandes vacunas con los nombres de Alilovic y Cupic, hicieron efecto en el momento clave de la recta final del choque para no empeorar la salud de muchos croatas, consiguiendo el equipo francés superar el momento crítico para alzarse con la victoria final (32-30) .

No cabía duda, se trataba de una pandemia en el Duhail Arena de Doha, pues en el siguiente enuentro también en este pabellón, la siguiente candidada a las medallas, Francia, también enfermó con este mismo malestar . Cuando tuvo en varias ocasiones la oportunidad de ‘acabar’ con la República Checa, no lo aprovechó, haciéndose más fuerte al ver la debilidad momentánea de los galos en la segunda parte y eso que no disponían de su mejor “virus” llamado Filip Jicha, que no superó las pruebas físicas. Entonces, Dumoulin se erigió como el mejor antídoto, parando varios balones decisivos a los checos en la recta final para dar el triunfo a “Les Experts” (30-27) .

Finalmente, el peor caso de contagio se dio en otra de las sedes del campeonato, afectando casi de “muerte” a Dinamarca , otra de las favoritas para estar en semifinales. La cepa culpable de ello fue Argentina, que empieza a cogerle gusto por dar más de un susto a los combinados del Viejo Continente en los últimos Mundiales como el de España en 2013 y el de Suecia en 2011, muestra inequívoca de su ascenso en su fortaleza a medida que pasa el tiempo. Los “Gladiadores”, como se les conoce al equipo argentino, remontaron y empataron casi in extremis ante los daneses gracias a un “Dios con la mano” como es Diego Simonet, obteniendo un punto (24-24) que sabe a victoria y que escribe una nueva gesta más para su “handball”.

Esperemos que estas hayan sido suficientes alertas de vacunación para posibles futuros casos, donde el supuesto conjunto favorito sufre imprecisiones o pérdidas de balón impropias de sus jugadores, despistes inhabituales, y falta de intensidad e regularidad durante los sesenta minutos. España, Croacia, Francia y Dinamarca no deberían estar tranquilos a pesar de haber pasado el “síndrome inaugural” .

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