ESPAÑA: Bruselas celebra a Macron... pero solo gana tiempo - EntornoInteligente

Expansión / Hay dos motivos por los que en Bruselas celebran la victoria de Emmanuel Macron en las presidenciales francesas.

El primero es que no es Marine Le Pen, la candidata eurófoba del Frente Nacional que querría que Francia fuese la siguiente en protagonizar un Brexit. El segundo es que, de todos los candidatos que iniciaron la carrera presidencial, Macron es el que lo hizo con un programa más pro Unión Europea. En uno de sus últimos actos antes de la celebración de la primera vuelta electoral, Macron enarboló la bandera azul con las estrellas e hizo un alegato en favor de una mayor integración política en el continente.

“Me alegro de que las ideas de una Europa fuerte y progresista que protege a todos sus ciudadanos son las que Francia, durante su presidencia, llevará al debate sobre el futuro de Europa”, reza la carta que el domingo por la noche envió el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, a Macron.

En Bruselas son muy conscientes de que lo que estaba en juego era mucho más que la persona que va a presidir Francia los próximos cinco años. Después de un 2016 marcado por el voto de los británicos a favor de salir de la UE y de la incertidumbre generada por la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, lo que estaba en juego este 7 de mayo eran los cimientos de la UE. Reino Unido ha estado 40 años dentro con un pie fuera. Y ahora estará fuera con un pie dentro. Pero Francia es un país fundador; el motor del proyecto, junto a Berlín; y el principal impulsor de la moneda única. Este extracto de la carta de Juncker a Macron no es casual. “La historia de la construcción de la Unión Europea está tan ligada a la de Francia que su debate sobre el lugar de Francia en Europa ha resonado mucho más allá del país que tendrá usted la responsabilidad de presidir”.

Y así lo quisieron ver en el resto de capitales. El portavoz de la canciller alemana Angela Merkel, celebró el resultado y no dudó en interpretarlo en clave europea al calificarlo como “una victoria para una Europa fuerte y unida”. Mariano Rajoy, presidente español, transmitió a Macron que “su firme defensa del proceso de integración europea y el sólido apoyo recibido del electorado auguran que Francia […] contribuirá activamente al impulso y al reforzamiento de la Unión Europea”.

En realidad, los dos candidatos que se disputaban el Eliseo representan posturas y visiones antagónicas frente a la realidad, sus problemas y sus recetas. Frente al nacionalismo identitario lepeniano, la soberanía europea compartida de Macron; frente al proteccionismo, libre comercio; frente a la salida de Francia del euro, la reforma del euro para hacerlo viable (incluido el cumplimiento de las normas fiscales europeas).

Pero la alegría que se respira en Bruselas por la victoria de Macron, tiene un doble filo. El resultado fue demoledor en términos relativos, 65% frente al 35%. Pero cuando uno lo mira en absolutos, sale que 11 millones de franceses confiaron su voto a Le Pen. Si dentro de cinco años las promesas de Macron no se han traducido en resultados, en 2022 el proyecto europeo puede volver a situarse al borde del abismo. Y que esos resultados lleguen dependerá de dos cosas: de que pueda gobernar y de que la integración europea avance.

Para el primer punto, el siguiente reto son las elecciones legislativas de junio en Francia. Entonces los franceses deberán renovar los diputados de la Asamblea Nacional. Está por ver cuántos diputados saca En Marcha, el partido de Macron, y si logrará alianzas que le otorguen una mayoría suficiente para nombrar primer ministro y sacar adelante proyectos legislativos. De lo contrario, Macron dormirá en el Eliseo cinco años, pero tendrá las manos atadas para gobernar. En cuanto al avance en el proyecto europeo, la lista de deberes es larga: completar la unión bancaria, crear un presupuesto específico para la zona euro, los eurobonos… Pero eso no es algo que dependa solo del presidente francés.

Macron acaba de ganar, pero 2022 está a la vuelta de la esquina. Y para entonces, el Frente Nacional, y tal vez Le Pen, seguirán estando ahí para capitalizar cualquier decepción.

ESPAÑA: Bruselas celebra a Macron… pero solo gana tiempo

Con Información de Expansión

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