El Kiki y la fiscal: uno o dos datos que seguramente nadie te contó - EntornoInteligente

El Observador / Lamentablemente ya vendrá otro, pero por ahora Christian Pastorino, alias Kiki, es el último asesino que sacudió la crónica roja y las redes sociales, despertando todo tipo de sentimientos, en general negativos. “Generó quizás más conmoción que el crimen del pizzero de La Pasiva, Gastón Hernández en 2012 (…) y seguramente generará una nueva andanada de críticas al Ministerio del Interior”, señaló en su momento el diario El País.

Pero a pesar de la profusa atención que le prestó la prensa y la ciudadanía, en torno suyo hay algunos detalles que permanecen ocultos o tergiversados. ¿Cambian en algo estos detalles las consideraciones centrales de su condición de asesino? No, pero merecen ser conocidos porque revelan que en esta triste historia con final infeliz no todo fue como se contó, que los errores y la miseria humana no solo anidaban en el Kiki, y que hubo quienes asumieron un papel falso como diente de madera.

¿Un femicidio? ¿Dos femicidios? ¿O cero?

Al Kiki lo venía buscando la Policía desde el 9 de diciembre, día en que asesinó de cuatro balazos a su mujer Alison Pachón, de 20 años. Cuando tres meses después ingresó a un supermercado y mató a quemarropa a la cajera Florencia Cabrera de 26 años, organizaciones feministas dijeron que se trataba del segundo femicidio cometido por el Kiki.

Estas organizaciones, que ya forzaban la mano interpretando que en el transcurso de una rapiña el Kiki había matado a Cabrera por su condición de mujer (que esa es la definición de femicidio), no se molestaron ni siquiera en informarse en qué condiciones el asesino había matado a su pareja Alison Pachón.

Pues resulta que Pastorino mató a su mujer en medio de una disputa por apoderarse de una cantidad importante de armas de fuego. Las investigaciones demuestran que Kiki habría matado a quien fuera, hombre o mujer, para poder hacerse de esas armas que le eran imprescindibles para continuar su saga delictiva. Fue un crimen en el contexto de un ambiente de delincuencia.

¿Y quién fue la principal aliada del Kiki tras ese asesinato”: la hermana de Alison, la joven asesinada por su marido. La mujer fue detenida el mismo día del homicidio con una de esas armas y luego, durante los meses en que estuvo prófugo, le dio protección de diferentes maneras.

La Policía creía que la cercanía entre Kiki y su cuñada era tal que una manera de cazarlo podía ser interviniendo el teléfono de la mujer. Fuentes de la Policía aseguran que el oficial del caso, o sea en quien recayó la responsabilidad de atrapar a Kiki, no se tomaba descanso y cortó su licencia cuando aparecía una pista. Aquel día en que concluyeron que a través de la mujer se podían acercar al Kiki, el oficial le pidió a la fiscal Diana Salvo que tramitara una autorización para interceptar el teléfono de la mujer. Pero la fiscal nunca respondió a ese pedido. ¿Por qué? Nunca hubo explicación, dijo una fuente oficial.

Luego, cuando tras más de cuatro meses prófugo Kiki asesinó a la cajera del supermercado, Salvo, en declaraciones a El Observador , dijo que sintió “frustración” por esa muerte, señaló que había librado cinco órdenes de allanamiento que no dieron resultado y sentenció que era “rarísimo” que la Policía no pudiera atrapar a Kiki, un delincuente que se movía en un ambiente reducido. “Me sentí horrible”, dijo Salvo acerca de cuándo se enteró del asesinado de la cajera.

La fiscal en Carnaval

“Rarísimo” que no lo hayan podido atrapar, dijo entonces la fiscal. Bien podría decirse que también fue “rarísimo” que una fiscal la emprendiera así con la Policía.

Quizás se deba a un capítulo de esta historia que quedó oculto en el dolor y que la Policía se había negado a revelar.

El domingo 11 de febrero la Policía accedió a dato que le indicaba que el Kiki podía estar guarecido en una vivienda. Por esa razón el lunes 12 temprano le pidió a la fiscal Diana Salvo una orden de allanamiento para esa vivienda.

Frustrado, el oficial del caso regresó ante su superior para decirle que Salvo se había negado a tramitarle la orden de allanamiento. Ante la pregunta de por qué esa negativa, el Policía respondió: “La fiscal dice que estamos en Carnaval y que ella no trabaja”.

Martes 13 también era Carnaval. El miércoles 14 la Policía volvió ansiosa a pedirle la orden de allanamiento a Salvo, ahora que el feriado había terminado. La fiscal la tramitó, pero no lo hizo bajo el rótulo de “urgente” que lleva al juez a habilitar el ingreso a la vivienda ese mismo día. O sea que el allanamiento quedó para el jueves 15.

Esto, por suerte para la verdad oficial de la historia, quedó registrado en un comunicado que la Suprema Corte de Justicia emitió en rechazo a los cuestionamientos de Salvo y en el que señala que los pedidos de allanamiento se tramitaron “en tiempo y forma” y que “se resolvieron de forma inmediata” por parte de los jueces.

Pero lo que revela que la versión policial sobre este último pedido es correcta, es la lista de pedidos de allanamientos que describe este comunicado de la Suprema Corte. Hay una, la última, fechada efectivamente el 14 de febrero, pero la Corte aclara que fue pedida por la fiscal como “no urgente” y por eso se hizo al día siguiente, el 15.

Cuando la Policía entró a la vivienda ese jueves 15, al ritmo de lo que la fiscal había dispuesto, el Kiki ya no estaba. Dos días después, el Kiki ingresó al supermercado Vero y mató de un tiro a Florencia Cabrera.

Fue luego de eso que la fiscal Salvo salió a decir que se sentía “horrible” porque tras las presuntas demoras policiales todo hubiese terminado con la muerte de la mujer. Unas declaraciones bastante extrañas, sobre todo para quien no conocía la historia completa acerca de la persecución al Kiki.

*El Observador intentó comunicarse en la mañana de este lunes con la fiscal Diana Salvo, pero no pudo obtener su versión.

El Kiki y la fiscal: uno o dos datos que seguramente nadie te contó

Con Información de El Observador

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