El Baño del Inca, paraíso por recorrer - EntornoInteligente

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La mama María Carpish está en la entrada del recorrido, ella trabaja arreando ovejas, pero también saca flores y hierbas para hacer sus aguas medicinales. A sus 79 años, luce fuerte y recuerda muy bien las historias que hay alrededor del Baño del Inca.

Viste pollera, chompa y un sombrero. Mientras trabaja, dice con voz temblorosa y suave que hay muchas leyendas alrededor de este espacio. Recuerda que, en su adolescencia, no había carreteros en esta comunidad, solo pampas y monte. Desde las montañas, siempre se escuchaban “voces o gritos”, era un espacio lleno de “misterio” para todos los habitantes de Ñamarín. Repetían que ahí vivían demonios, y ella asegura que vio varios de esos malvados seres, en aquellos tiempos. “Más antiguamente, cuando éramos niños, le decíamos la cueva de los demonios, los diablos bajan de allí, yo vi varios diablos, esos bichos venían del Tambo y bajaban; como no había carretero. Son como diablos salvajes con cachos”.

Al igual que ella, todos en la comunidad tenían la convicción de que en el famoso Baño del Inca vivían demonios que salían por las noches a azotar a quien estuviera por las calles.

Como el miedo se apoderó de los habitantes del sector, un padre franciscano decidió hacer una misa para “espantar a los demonios”. “Nosotros mismos fuimos, subimos las montañas y abrimos la vía, descubrimos allí las piedras”, recuerda Carpish. “Desde entonces la empezamos a llamar la cueva de Sinincápac y el padrecito nos dejó diciendo que cada 14 de septiembre mandarámos a hacer misa, pero no lo hacemos”, prosiguió Carpish. Ahora el sitio arqueológico es visitado a diario por turistas propios y extranjeros que suben la montaña por más de 15 minutos hasta llegar a la cima para disfrutar de la caída de agua, pero también para ver de cerca las cuevas.

El espectáculo El chorro ha sido intervenido por la mano humana para dar un espectáculo aún mayor. Los expertos arqueólogos consideran que se trata de un espacio cuyas piedras fueron talladas al estilo del Cusco y que servían como escondite de los guerreros incas y como mirador. Hay una piedra de 12 ángulos que fue tallada con cincel y que da fe de que el espacio fue construído y habitado por los incas. Los investigadores creen que en esa época hacían baños rituales en el lugar y esta tradición aún se conserva porque hay mamas y taitas que van a este lugar sagrado a replicar esos ritos.

Experiencia La brisa fría golpea el rostro, pero, a medida que se asciende, el sudor empieza a correr por el rostro y el corazón se acelera. La empinada cuesta y el camino de piedras trasladan a los visitantes a las épocas del Tahuantinsuyo, cuando la religiosidad estaba estrechamente relacionada a la naturaleza, a los apus… la Pachamama. El silencio profundo deja escuchar los sonidos de la naturaleza como el trinar de los pájaros, la caída del agua y el movimiento de los árboles con el viento.

Es un lugar con una energía única y todos, los que se atreven a emprender esta aventura, describen que sienten una tranquilidad profunda al llegar a las cascadas.

Se identifican tres paradas. El agua cae con fuerza y, aunque está helada, hay muchos que se atreven a darse baños de purificación. Es una experiencia maravillosa que también hacen aficionados de la fotografía quienes suben hasta los Baños del Inca para retratar el espectacular paisaje.

No se tiene que pagar ni un centavo para subir a este espectáculo natural, pero hay quienes prefieren ir acompañados por guías de turistas, personas que conocen bien la historia del lugar y comparten los secretos que guardan estos vestigios arqueológicos.

Más arriba están las cuevas y el mirador que fue construido por los incas, según aseguran investigadores de la arqueología. Este es uno de los tantos espacios que hablan de las culturas ancestrales que estuvieron presentes en Saraguro y que vale la pena recorrer durante un día de descanso. La caminata, la naturaleza y la huella dejada por antiguos pobladores se fusionan para deleite de los aventureros.

Recomendaciones: Debe llevar abrigo ligero, aunque el clima es frío, la subida hace sudar a los visitantes y una chompa gruesa podría resultar sobrante al llegar a la cima. Los zapatos que se deben llevar deben ser especiales para trepar montañas, se recomiendan botines con suela antideslizante. (EPA) (F)

Saraguro. 

El Baño del Inca, paraíso por recorrer

Con Información de Diario El Tiempo

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