Denuncian irregularidades en el Ruiz y Páez - EntornoInteligente

Primicia / Los pacientes critican las condiciones del centro médico.

Un hospital es sinónimo de salud. O debe serlo.

Hoy en día, hablar de ambos implica verificar si, pese a la situación que viven los venezolanos, es posible asistir al primero y conseguir a la segunda.

Pero un hospital no es solo un edificio: se necesita personal, condiciones adecuadas y pacientes. Estos últimos siempre existirán, por lo que el problema suele presentarse en los primeros.

Las condiciones adecuadas dentro de cualquier centro médico propician que sus trabajadores vayan, con entusiasmo, día a día, en medio de largas jornadas o guardias, a atender a los enfermos. Es una sola cadena.

En Ciudad Bolívar está el Complejo Hospitalario Universitario Ruiz y Páez; el más grande e importante de la región.

Por ello, cuando se habla sobre salud, es inevitable verificar si en este existe.

Sin embargo, no es posible la discusión si no hay puntos de vista encontrados.

Extremos En un extremo está Camilo Torres,   representante del Colegio de Enfermería de Bolívar. Desde que entró a trabajar al hospital Ruiz y Páez, han transcurrido ocho años.

En aquel entonces, cuenta Torres, “los estudiantes se graduaban   y venían a trabajar al Ruiz y Páez”. Pero todo eso cambió desde hace tres años.

En su relato, Torres asegura que el complejo “fue decayendo en el mismo abandono que todos los hospitales nacionales. Entramos en esta crisis”.

Ahora, ocho años después, el representante plantea otro panorama: “Desde hace seis meses se reporta un 15 % de renuncias por parte de los trabajadores. Esa cifra pudiera ser considerada pequeña, pero para nosotros es alarmante, ya que nunca había sucedido”.

Del otro lado está Franklin Franchi, presidente del Instituto de Salud Pública (ISP), organismo al cual está adscrito el hospital Ruiz y Páez.

El dr. Franchi dirige la actual intervención del hospital, con el fin de recuperar cada espacio abandonado, así como mejorar las condiciones de trabajo de sus empleados y el servicio que se ofrece.

Viacrucis Torres explica que la diáspora de los trabajadores de salud en Bolívar, responde a una serie problemas que no han sido resueltos, y que tienen como origen la situación del país. El primero de ellos es el transporte.

“Los trabajadores del hospital Ruiz y Páez utilizan el transporte público. Todos conocemos cómo es este. La gente va en camiones, como animales”, señala.

Para él se trata de un viacrucis, en el que a muchos les toca “caminar kilómetros para llegar a trabajar parados durante horas”.

“¿Cómo vamos trabajar, si a veces es imposible agarrar un autobús?, ¿cómo llegamos al hospital con ese problema?”, interroga.

La respuesta que han dado las autoridades a esta queja, según Franchi, es la propuesta de una nueva ruta hacia el hospital.

“Conversamos con la directiva de Transbolívar y se habilitarán rutas específicas para traer a los trabajadores al hospital, y así solventar el problema”, informa.

Mientras eso se concreta, los trabajadores pueden, en ocasiones, sortear dicha situación y llegar a su trabajo. Ahí surge un nuevo inconveniente.

Insumos “Lo primero que como trabajador haces al llegar a tu puesto, es buscar tus insumos. Pero ¿cuáles si en el hospital no existen?”, cuestiona Torres.

Advierte que implementos tan necesarios como yelcos, soluciones, jeringas, algodón, alcohol y guantes no son provistos.

“Cuando ingresé, hace ocho años, nos daban dos cajas de soluciones para atender en emergencias a aproximadamente 40 o 50 personas. Hoy en día te dan dos envases de soluciones para la misma gente”, afirma.

Según sus palabras, la misma situación abarca a otros departamentos del hospital: “No se puede operar porque no se consigue el kit quirúrgico. Los pacientes tienen que andar como locos comprándolos porque aquí no los tenemos”, argumenta.

Otro es el punto de vista de Franchi.

“En cuanto a la situación de los insumos, desde que el hospital fue intervenido se llevan diariamente camillas, aires acondicionados, los utensilios de los laboratorios, materiales quirúrgicos y todos lo   que han solicitado”, responde.

Aclara que tras su llegada, varias personas han sido detenidas porque “había un bachaqueo de medicinas por los mismos trabajadores”, razón por la cual ahora hay controles realizados por funcionarios de la guardia nacional.

Además, en cuanto a la situación puntual de cada departamento, “muchos insumos fueron comprados”.

Por ejemplo, Franchi destaca la adquisición de 100 marcapasos. “Teníamos un registro de 75 pacientes que los necesitaban, pero compramos más para tener de reserva”.

Infraestructura Solo el edificio del hospital Ruiz y Páez cuenta con ocho pisos, en los que se distribuyen   los departamentos de Traumatología, Ginecología, Pediatría, Sala de Partos, Unidad de Quemados, Banco de Sangre, entre otros.

Esto puede ser visto como un beneficio por la cantidad de servicios que se prestan, pero también conduce a la tercera queja, la cual se relaciona con la infraestructura, cuyos problemas son arrastrados “desde hace años”.

“El problema del agua es antiguo. Se pueden ver a familiares de pacientes llegando con pimpinas, botellones y tobos. Gente cargando su envase como camellos porque el hospital no tiene   el servicio”, declara Torres, quien también advierte que esta agua no cumple con leyes sanitarias, por lo que “promueve la contaminación”.

A este problema suma el de los ascensores. “El Ruiz y Páez tiene tres de los cuales uno solo funciona. Imagine el número de pacientes: se colapsa. Y como no se cuenta con una rampa, los enfermos se quejan de que tienen que esperar porque no pueden bajar por las escaleras”, expone.

Para el problema de la infraestructura, Franchi asevera que las bombas “que tenían años dañadas” fueron reparadas y ahora se trabaja en las tuberías, en compañía de Hidrobolívar.

También, “gracias a la labor de Corpoelec, varias zonas del hospital se mantienen iluminadas, por la recuperación de un transformador”.

Puntualiza que también han realizado de desmalezamiento, pintura, recolección de desechos sólidos y demás.

Alimentos Por último, y quizá lo que para Torres hace mayor mella, es “el hambre que pasan por la situación del país”.

“Hay trabajadores que te cuentan que los pocos alimentos que compran se lo dan a sus hijos. Es decir, que ellos no comen. Esos mismos trabajadores que tienen guardias de 12 horas y que nosotros mismos debemos atenderlos porque se desmayan, se marean, se les baja la tensión mientras atienden a pacientes”, explica.

Torres detalla que hay 3 mil trabajadores en el hospital Ruiz y Páez; esta cifra incluye personal administrativo, obrero, enfermeros, anestesiólogos, radiólogos, doctores y otros.

“La gente se va, pero no porque quiere, sino porque nos están obligando a irnos. No nos dejan trabajar, hacer lo que nos gusta en paz y todos se tienen que ir de sus empleos”, sentencia.

Esta situación se extendió, según Torres, hasta otros hospitales del estado. “En Santa Elena, se van hacia Brasil; en Cedeño, a Colombia. Y   de los centros más poblados como Upata, Heres, Caroní, se terminan yendo a otros países. Incluso a las minas. Realmente esto no puede continuar así”, comenta.

Para Franchi, la situación alimentaria es un tema que han venido conversando.

“Nos reunimos con la directiva Alimentos Bolívar, con quienes coordinamos bolsas de comida que serán no solo para el hospital Ruiz y Páez, sino para los 8.700 trabajadores del ISP”, prosiguió.

El presidente señaló que será una ayuda además de “las bolsas que cada uno recibe en su sector”.

Esta “ayuda” la implementarán en la medida de lo posible, debido a que se mantienen en trámites para coordinar los alimentos que serán repartidos.

“Vamos avanzando. Seguimos trabajando en el ISP de la mano de la gobernación. La atención   está garantizada en el hospital Ruiz y Páez”, finalizó.

Pacientes Todo el panorama anterior se diluye en quejas y posibles respuestas de dos puntos de vista.

Sin embargo, en el medio están los pacientes y sus familiares, quienes son los que viven la situación que existe en el hospital.

Eglis Gallardo tiene una hermana en el área de mujeres y, según su experiencia, “las cosas están mejorando”.

“Nos entregan un kit que viene de la gobernación. Lo traen los militares y se lo dan a los familiares con la medida que requieran para cada noche; luego tienes que devolver lo que queda. Es un control porque han conseguido a muchos trabajadores que salen con las medicinas en los bolsos”, dice.

Gallardo afirma que el problema que persiste es el agua y los reactivos en los laboratorios.

“El agua llega solo en la mañana. Lo otro son los reactivos en el Banco de Sangre. Hay gente muriendo por falta de sangre”, indica.

Otra situación refiere Jesús Lugo, quien tiene un hijo que no han hospitalizado “por falta de camillas”.

“El servicio es pésimo. Lo quieren mandar a uno para el Seguro y allá tampoco hay nada. Lo que está a la vista no se puede ocultar. ¿Qué pueden hacer los médicos? Ellos están ahí, pero no hay nada. Del caso de mi hijo me dicen que escapa de sus manos. Es terrible esto”, concluye.

Denuncian irregularidades en el Ruiz y Páez

Con Información de Primicia

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