COLOMBIA: Resumen de buenas cosas - EntornoInteligente

El Colombiano / Todos nos volvemos un poquito más buenos en esta temporada de Navidad, entonces quiero contarles un par de experiencias que viví esta semana en Medellín y que me hicieron recordar que los buenos y los honestos somos más.

Hace unos días, con mi amiga Catalina, después del trabajo, buscamos un lugar dónde tomar una cerveza antes de regresar a nuestras respectivas casas. Al llegar al barrio Manila, en El Poblado, entramos a un lugar que no conocíamos. Se veía bonito. En un tiempo fue probablemente una finca. Hoy, en el medio de la selva urbana, es un restaurante que se llama Resumen, unión de sabores. Nos pareció un oasis.

Nos olvidamos de las cervezas, ordenamos pulpo y camarones a la parrilla, y el barman nos aconsejó un buen vino blanco para acompañarlo. Una delicia. El pulpo se disolvió en nuestras bocas. Pero pronto nos dimos cuenta que no eran solamente la calidad de la cocina y la elegancia del espacio lo que nos gustaba, sino también el trato amable de Julio, nuestro camarero y de Gabriel, el barman. El verlos trabajar con tanta pasión, nos llevó a preguntarles más sobre su experiencia y sobre el mismo restaurante. Así descubrimos que el lugar es de propiedad de tres mujeres, de Perú, Ecuador y Colombia, respectivamente, quienes decidieron compartir su legado gastronómico y cultural.

Además, nos pareció evidente que estas tres emprendedoras contratan jóvenes con la intención de desarrollar sus talentos, dejándoles también espacio para su propia creatividad. Así, Julio se inventó una manera original e irresistible de presentar los postres, y Gabriel se ha convertido en un creador de refinados y originales cocteles. Lo que hace mágico Resumen no es solamente la calidad del menú sino también su cultura organizacional. Es un ejemplo de buen empresariado.

La segunda experiencia me pasó en el centro comercial Oviedo. Después de ver la película Coco (superrecomendada) cogí un taxi para regresar al apartamento. Llegando al edificio, puse la mano en el bolsillo de mis pantalones y me di cuenta que no tenía la billetera. La busqué desesperadamente. Tengo que haberla perdido en el cine, concluí al no encontrarla. Sudaba frío. En la billetera no solamente tenía alrededor de doscientos mil pesos, sino también todas mis tarjetas de crédito, el carné para ingresar a Eafit, y mi licencia para conducir. Es decir, un buen botín (bobo yo, ¿no?).

Le pedí al taxista que regresáramos a Oviedo, y con paso acelerado me dirigí a Cine Colombia. Llegando a la entrada de la sala, pregunté al empleado si acaso habían encontrado una billetera. Me dijo que sí y que la habían guardada en la oficina. Después de recuperarla y de constatar que no faltaban ni mil pesos, pedí que me indicaran quién la había encontrado y me dirigí hacia un joven empleado de la limpieza que estaba barriendo el piso. Cuando le pregunté si era él quien había encontrado mi billetera, se asustó un poco, y empezó a justificarse. Lo tranquilicé. Solo quería agradecerle y darle una buena propina. Me sonrió contento. Definitivamente, los honestos y los buenos somos más. ¡Feliz Navidad!.

COLOMBIA: Resumen de buenas cosas

Con Información de El Colombiano

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