COLOMBIA: "El periodismo, si se hace bien, es una manera de escribir literatura": Marta Orrantia - EntornoInteligente

El Heraldo / A fuego y fusil, el M19 se tomó el Palacio de Justicia el 6 de noviembre de 1985, en un violento suceso que marcó la historia política de Colombia. Evocando aquellos recuerdos -aún como universitaria-, Marta Orrantia retoma los enigmas que persisten hoy, para adentrarse en el movimiento guerrillero a través de una historia de amor entre dos insurgentes.

Mañana no te presentes, la segunda obra literaria de la periodista y escritora colombiana, es una novela en primera persona donde Yolanda, testigo y parte de la toma, encaja las piezas de 27 horas y 98 muertos, en una búsqueda personal de la autora por entender lo que, en su momento, puso a tambalear sus propias ideologías.

La novela parte de un hecho real para contar una historia imaginaria. ¿Cuál es el límite entre la realidad y la ficción? Todo está basado en lo que ocurrió en el Palacio de Justicia y en ese año en particular. El contexto es verdad, pero los personajes principales y los diálogos no son ciertos. Lo que hice fue meterme en los grises de la toma, en lo que todavía se ignora: la quinta columna, la cantidad de pollos que entraron a la cafetería, los desaparecidos… Con esas incógnitas creé una historia de amor con un trasfondo real.

¿Por qué decide contar el suceso desde la mirada de una mujer, además miembro del M19? Elegí la voz del M19 porque ese lado no lo hemos escuchado nunca. Básicamente porque todos se murieron, quedó viva una guerrillera que se fue a México y allá murió de cáncer sin haber contado su historia. Al comienzo el personaje principal iba a ser un hombre guerrillero, pero me puse a pensar que la guerra es muy distinta para hombres y para mujeres, aún siendo una guerrilla con ideologías “feministas”. Y me costaba mucho trabajo pensar en la guerra como un hombre.

¿Qué hay de usted en Yolanda? Yolanda no era capaz de ver el mundo en grises, sino en blancos y negros. Esa niña en algún momento fui yo. Yo pensaba que el mundo era de buenos y malos, y no que éramos seres humanos complejos, con una cantidad de errores y de culpas, de bondad y de maldad. Esa fui yo misma frente a la Toma. Cuando era niña, de unos 15 años, me gustaba el M19 como opción política. Después de la toma me costó mucho trabajo volver a creer en el M19 como movimiento político.

Fue un episodio doloroso y usted lo cuenta a través de una relación amorosa, entre Ramiro y Yolanda. ¿Cómo fue ese proceso creativo? Uno de los libros que leí durante la investigación menciona a un guerrillero que desertó la noche anterior a la toma. El M19 no castigaba a los desertores, pero nadie nunca dijo qué pasó con él. O no sabían o no me quisieron decir. Entonces me puse a pensar quién sería la pareja de ese muchacho. Ahí empecé a inventar la historia de amor: una mujer destruida. Ese día no solo se le acaba la ideología, sino también el amor.  

Durante la novela menciona que la toma del Palacio de Justicia fue un episodio decisivo en su vida… Yo creo que todos perdimos la inocencia. De alguna manera, las instituciones en las que creíamos ya sea el gobierno, el ejército, la policía o el mismo M19 como movimiento revolucionario se quitaron la máscara y mostraron lo peor de sí mismos. Al día siguiente de la toma, recuerdo, me sentía huérfana, como si todo el orden establecido se hubiera roto. Mi novio de la época estudiaba Derecho en la Universidad Externado, y al día siguiente no había un solo profesor, todos habían muerto.

¿La novela fue una forma de entender lo que sucedió ese día, de responder a ese vacío que quedó? Estaba tratando de entenderlo para mí. Creo que yo necesitaba saber qué había pasado dentro, y esa ficción es mi forma de explicármelo. La literatura para lo que nos sirve, de repente, es para exorcizar esos fantasmas, para perdonar, para entender el país de una manera distinta, para empezar a hablar de esos temas desde otro punto de vista que no sea el periodismo. La literatura nos hace pensar en nosotros mismos de una forma y con una estética diferente.

En la construcción de la historia, ¿qué tan importante fue el periodismo para escribir la literatura? Un profesor me dijo una vez que la literatura y el periodismo eran opuestos, porque el periodismo se dedica a lo actual y la literatura a lo perenne. No creo que tenga tanta razón. Creo que el periodismo, si se hace bien, es una manera de escribir literatura. Las herramientas que me dio el periodismo fueron la disciplina y la capacidad de investigar y buscar fuentes. Y la literatura aporta las formas de narración. Nosotros debemos empezar a narrar historias en vez de contar noticias. 

COLOMBIA: “El periodismo, si se hace bien, es una manera de escribir literatura”: Marta Orrantia

Con Información de El Heraldo

www.entornointeligente.com

Síguenos en Twitter @entornoi

Add comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *