Carlos "El Chacal": Terrorista, burgués y mujeriego (I) - EntornoInteligente

Primicia / El revolucionario, mujeriego, ególatra y amante de los lujos capitalistas que se atribuye más de 1.500 muertes es un hombre que causa los más encendidos debates. Este 2017 fue condenado a una tercera cadena perpetua en Francia.

Antes de Osama bin Laden o del Isis, estuvo él, Carlos Ilich Ramírez Sánchez, el Chacal, un personaje de múltiples caras: comunista de cuna, pero adicto a los lujos burgueses; idealista y mercenario; asesino frío y torpe terrorista; tierno y machista. Todas estas cosas y más definen al hombre que sin arrepentimientos se atribuye la muerte de más de 1.500 personas.

 

Definitivamente Carlos es de esos tipos que parten a la opinión pública en dos, mientras que los gobiernos de Europa lo catalogaban de amenaza, para el fallecido presidente Hugo Chávez era un “líder revolucionario”. Como dice la canción de Calle 13: “El héroe de un pueblo es el terrorista de su oponente.”

 

Pero, ¿quién es en realidad este hombre que luce como un perfecto caballero, incluso en la cárcel, donde usa suéteres de cachemir y no abandona el pañuelo de seda anudado al cuello, porque: “Vestirse decentemente es una cuestión de origen de clase, compañero. No hay que renegar de los orígenes de cada uno”.

 

El terrorista más buscado por la Interpol en la décadas de los 70 y 80 del siglo pasado vivió sus primeros años en el Táchira, hijo de Altagracia Ramírez Navas y Elba María Sánchez; él: abogado, comunista y ateo; ella, conservadora y profundamente católica.

 

Altagracia idolatraba a Vladimir Ilich Lenin, por lo que le puso a cada uno de sus hijos uno de los nombres del líder comunista. Ilich, nacido el 12 de octubre de 1949, terminaría siendo el más famoso. En los tempranos 60 disuelto el matrimonio, Elba María se llevó a los muchachos a Caracas, a los 15 años Ilich ya era miembro de las juventudes del Partido Comunista de Venezuela (PCV).

 

En Caracas estudió en el Liceo Fermín Toro, epicentro de la efervescencia de las revueltas estudiantiles de los 60 y tempranos 70. Pese a esta militancia de izquierda el joven andino rápidamente se hizo afecto a ciertos los lujos o “males” del capitalismo como el alcohol y el buen vivir y ni hablar de las mujeres, tendencia que se acrecienta cuando su madre le lleve a vivir a Londres en 1966 y quede seducido por la alta sociedad.

 

En 1968, Altagracia, preocupado por el rumbo que llevaba la vida burguesa de Ilich le consigue una beca del PCV para que estudie en la Universidad Patrice Lumumba de Moscú, donde se preparaban todos los cuadros revolucionarios del Tercer Mundo.

 

Carlos siempre ha reverenciado a su familia, su esposa Magdalena Kopp asegura que su madre no le negaba nada y lo consintió demasiado.

 

Incluso durante su tercer juicio, celebrado en marzo de 2017, alabó la influencia de su padre, quien lo convenció de no estudiar Derecho, porque “no existe la justicia” y, cuando la hay, se trata de “una justicia de clases”.

 

Gracias al consejo paterno cuando cursó secundaria se decantó por las Ciencias, por lo que “al menos, la química me sirvió para fabricar bombas”, dijo socarronamente durante uno de sus juicios.

 

Aún en la espartana Moscú de los años 70, Ilich continua con su vida lleva de placeres y al poco tiempo es expulsado de la universidad, aunque muchos analistas aseguran que su salida fue una simple fachada, pues ya había sido reclutado por la KGB, gracias a los contactos que había establecido con jóvenes palestinos en la Patrice Lumumba.

 

Causa palestina

Luego de su presunta expulsión de la universidad viaja a Jordania, donde se entrena en un campamento del Frente Popular de Liberación de Palestina (Fplp) y empieza formalmente su carrera terrorista. Su odio manifiesto hacia los judíos lo hace famoso y le gana aprecio entre sus compañeros.

 

Luego de que los palestinos fueran expulsados de Jordania, Carlos regresa a Londres y se inscribe en la universidad para estudiar economía y ruso y conoce a la que sería su primera esposa, Magdalena Kopp, una subversiva alemana a quien entrenaba.

 

En una entrevista concedida al diario español El País ella confesó que no fue su físico la que la atrajo: “Sucede paulatinamente. Lo veía aquí y allá, era Carlos, el héroe conocido de todos. No fue de un día para otro. Era un macho venezolano, ¿qué quiere que le diga? No se trata de eso, de si me parecía más o menos estupendo. A veces lo quería, a veces lo odiaba.”

 

Carlos organiza un par de atentados en 1973 que solo pueden ser catalogados como chapuceros: falló al intentar asesinar a un comerciante judío y la granada que lanzó contra una entidad bancaria solo dejó vidrios rotos.

 

Se muda a París, sube su estatus dentro del Fplp al ser ascendido como segundo de Michel Moukharbal, quien ocupó la vacante dejada por el asesinato de Mohamed Boudia a manos de comandos israelíes.

 

Durante esta época continuó sus erráticos atentados que no producían los efectos deseados, pero los medios continuaban alimentando el mito de Carlos, relacionándolo con todo cuanto ocurría. El gran paso

 

La primera gran demostración de sus “habilidades” la dio Carlos en junio de 1975, luego de Moukharbal fuera arrestado por los servicios de seguridad franceses y lo delatara.

 

Moukhabal llevó a tres funcionarios de la Dirección de la Vigilancia del Territorio, (DST por sus siglas en francés) al número 9 de Rue Toullier, donde vivía una de las novias de Carlos y él para escapar lo asesina junto así como a dos de los agentes e hiere de gravedad a un tercero.

 

Carlos huye de Francia y poco después empieza a ser llamado por los medios el Chacal, gracias a que en el allanamiento a una de sus residencias la policía encontró la novela “Los Días de El Chacal” de Frederic Forsyth, cuyo argumento se centra en un asesino profesional contratado para asesinar al jefe de estado francés, Charles De Gaulle.

 

En Beirut Carlos goza de su reputación y el Fplp le encarga un golpe maestro: el secuestro de los ministros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep), reunidos en una cumbre en Viena, Austria.

 

Cumple con éxito la misión el domingo 21 de diciembre de 1975: junto a seis terroristas más irrumpe en la sede de la Opep y toma como rehenes a unas 50 personas. En la acción se producen tres muertes. Los terroristas lograron que las autoridades austríacas les facilitaran un avión en el que huyeron con la mayoría de los rehenes hasta Argelia.

 

Uno de los rehenes era el ministro de Petróleo del presidente Carlos Andrés Pérez, Valentín Hernández Acosta, quien al igual que todas las víctimas fue trasladado a Argelia y luego liberado.

 

Pero su gran éxito sería el inicio de su caída, pues desobedeció la orden de ejecutar a los funcionarios de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irán y Qatar. Carlos los dejó ir, al parecer a cambio de un rescate de 50 millones de dólares que se embolsilló.

 

Por un tiempo se mantiene de bajo perfil, oculto, se convierte en un mercenario a sueldo, sirviendo al mejor postor, incluido el dictador Nicolae Ceausescu, quien gobernó la República Socialista de Rumania con mano dura desde 1967 hasta 1989 cuando fue ejecutado.

 

Mientras tanto los medios continúan alimentando su leyenda, atribuyéndole todo tipo de acciones, en la mayoría no tiene ninguna participación: la toma de la Embajada de Estados Unidos en Teherán, Irán, en 1979; o el asesinato del exdictador de Nicaragua, Anastasio Somoza en 1980.

 

Una investigación realizada por el Ministerio del Interior francés determinó que se movió por todo el planeta con 52 nombres y un centenar de pasaportes.

 

En 1982, Carlos organizó varios atentados a la red ferroviaria francesa para presionar por la liberación de su mujer, la alemana Magdalena Kopp.

 

En 1985 Kopp queda en libertad por buena conducta y buscan refugio en Medio Oriente, pero países como Uganda, Yemen, Argelia y Libia lo rechazan por lo que termina viviendo en Sudán donde deja a Kopp y se casa con la jordana Abdel Salam Adhman Jarrar Lana y se convierte al Islamismo.

 

Su estela de violencia y muerte era ancha, pero lo mejor de su historia estaba por venir: un comando lo secuestró en Sudán y lo llevó a Francia donde ha sido juzgado tres veces, e incluso se casó por tercera vez, con su abogada. El resto de la historia de Carlos el Chacal mañana en una nueva entrega de Rostros del Mal.

 

 

Carlos “El Chacal”: Terrorista, burgués y mujeriego (I)

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