BOLIVIA: "El reino de la mezquindad" - EntornoInteligente

Los Tiempos / Ninguna sorpresa en realidad, aunque destaca el contraste entre el esfuerzo que el presidente boliviano hizo en el acto de posesión de Piñera por presentar un mensaje conciliador y reflexivo, como rescatan los informes periodísticos, y el tono seco y cortante -no inédito, pero inapelable- con que se estrena la nueva administración.

La sugerencia de que la demanda jurídica boliviana podría amenazar su integridad y soberanía reitera la línea esencialmente mezquina que impregnó la campaña electoral de los vecinos y ratifica que ese es el carácter con que ha construido históricamente sus relaciones con nuestro país.  La demanda boliviana incomoda tan profunda y visceralmente al conjunto de la dirigencia política chilena, porque desnuda esa política mostrándola en toda su miseria; no obstante, el mensaje que nos llega en el estreno del nuevo gobierno es que, con o sin fallo, no hay cambios programados.

El acierto de haber llevado la disputa a la Haya, aunque esa Corte no pueda obligar a cumplir su sentencia que será a favor, o no, de la apertura de un diálogo de buena fe se está desdibujando en nuestro país con su sobreexplotación electoral, cuyo último episodio es el montaje de una gruesa cuan prescindible caravana de exautoridades que acompañan a los encargados de presentar el alegato verbal, con la inocultable resignación de quienes  saben que su presencia no mejorará ni perjudicará la presentación de argumentos, porque la unidad interna de un país sencillamente no depende de forzar comitivas o fotografías, ni de otras muestras publicitarias, sin importar lo extensas y coloridas que resulten.

La calidad de mezquino que endilga nuestro gobierno a los que se resisten a acompañar y participar de su escenografía, corresponde más bien al carácter compulsivo y despótico con que la ha montado, pero, también, al cálculo con que actúan los que se someten a su presión. La invitación oficial les ofrecía la oportunidad de exigir que la demanda no debe usarse  para sembrar falsas ilusiones, como las del anuncio de que la recuperación marítima es inminente , ni para fingir una unidad triturada por las políticas oficiales en muchas áreas.

No lo hicieron, porque están esclavizados por sus ilusiones electorales, hoy tan vanas como lo serán mañana, mientras la llamada oposición partidaria mantenga su carácter de perfecta y necesaria acompañante de lo que es hoy el oficialismo en nuestro país. Su participación, en esas condiciones, en la elección de 2019 garantizará el cumplimiento de los planes del MAS, inclusive en el caso de que alguno de los candidatos opositores actuales pudiese llegar a la presidencia, ya que la fragilidad y volatilidad de los pactos que permitirían ese desenlace bloquearían una verdadera transformación,  o una elemental certidumbre de gobernabilidad, de manera que la duración de su mandato podría ser acortado, incluso legal y legítimamente.

Si los jefes partidarios y candidatos opositores, invitados o no a viajar, carecen de la claridad para empezar a alterar tal cuadro y proyección de fuerzas y escenarios, absteniéndose, para empezar,  de ser candidatos presidenciales en 2019, sus organizaciones tendrían que demandárselo, así sea simplemente para probar que existen aires democráticos reales y posibilidades de cambios, después de que durante estos últimos años han estado demostrando que no pueden superar las mismas lógicas que censuran a sus contrarios.

Abrir el espacio para formular un programa que recupere la energía y esperanza social que abrió esta fase histórica; despejar el escenario de hábitos,  rutinas y candidaturas que simplemente reforzarán la situación actual; enfrentar radicalmente el caudillismo desde ahora, son requisitos insoslayables e impostergables para abrir paso a un viraje que permita vislumbrar el comienzo del fin del reinado de la mezquindad.

 

El autor es investigador y director del Instituto Alternativo.

BOLIVIA: “El reino de la mezquindad”

Con Información de Los Tiempos

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