BBVA lleva su escudo anticrisis por encima de los 45.000 millones - EntornoInteligente

Expansión / Refinanciará sus vencimientos con deuda con capacidad para absorber pérdidas

La regulación no está terminada y todavía hay incógnitas encima de la mesa. Pero algunos grandes bancos europeos no están dispuestos a esperar a que la burocracia haga su parte para empezar a hacer los deberes. BBVA es uno de ellos.

La entidad presidida por Francisco González es una de las firmas que se está adelantando a la norma, hasta el punto de que está bastante cerca de llenar los colchones de capital y deuda con capacidad para absorber pérdidas que exige la nueva regulación anticrisis. Y eso que ni BBVA ni el resto de bancos europeos conocen todavía cuál será la petición final de las autoridades.

El último paso lo ha dado este miércoles, con su primera emisión de deuda sénior non-preferred, la nueva tipología de bonos que servirán mayoritariamente para llenar el colchón anticrisis que piden las autoridades europeas y que responde al nombre de MREL. Con mucho apetito del mercado y una demanda de 5.000 millones de euros, BBVA ha renunciado a su idea inicial de colocar 1.000 millones en deuda no preferente y ha elevado la emisión hasta los 1.500 millones, por los que pagará un cupón del 0,75% durante los próximos cinco años.

Este dinero se suma directamente al colchón anticrisis que ha ido amasando y lo lleva por primera vez por encima de los 45.000 millones de euros, según las cifras proporcionadas por el banco a los inversores. De esta cantidad, 34.100 millones proceden del capital de máxima calidad que tiene la firma, otros 5.800 millones corresponden a las emisiones de CoCos (bonos contingentes convertibles o AT1), 3.900 millones tienen la forma de deuda subordinada y los 1.500 millones restantes son la nueva emisión de bonos no preferentes o non-preferred.

Todos ellos podrán ser utilizados para recapitalizar o reducir la factura de la resolución del banco en caso de hipotéticos problemas de solvencia. El mayor riesgo lo tienen las acciones, seguidas de los CoCos y de la deuda subordinada. Dentro del colchón anticrisis, los bonos no preferentes serían los últimos en asumir pérdidas y lo harían solo después de que casi 44.000 millones de euros se hubieran volatilizado. Es la forma de cumplir el objetivo de la regulación: que las entidades tengan un escudo para que sean quienes han asumido riesgo en el banco (los accionistas y los bonistas) y no los contribuyentes quienes sufran las consecuencias de una posible crisis.

Una meta más cercana Pero que el escudo anticrisis de BBVA esté ya en 45.300 millones no quiere decir que el camino haya terminado. Eso sí, indica que llegar a la meta está al alcance de la mano, según fuentes financieras.

El problema es que esa meta todavía no se conoce. Las autoridades europeas llevan desde 2016 incumpliendo su compromiso de comunicar a los bancos cuáles son sus requerimientos concretos de MREL y todavía no lo han hecho. Se esperaba que este verano hubiera alguna noticia, pero no ha sido así y, según fuentes financieras, ya no hay muchas esperanzas de que la información llegue mucho antes de final de año.

Sin conocer la exigencia específica de colchón anticrisis o MREL que tendrá BBVA, para el banco es imposible dar cifras concretas de sus necesidades. Pero sí hay estimaciones y la conclusión es que cumplir la norma es asumible.

BBVA ha comunicado a los inversores que le bastará con refinanciar los vencimientos de deuda que no sirve para el colchón (cédulas y bonos sénior) por deuda anticrisis para atender los requerimientos. Según sus planes, la intención este año es emitir hasta 2.000 millones de deuda no preferente y ya lleva 1.500 millones, así que los 500 millones restantes podrían proceder de una colocación privada. Para 2018 la idea es llegar, dependiendo de las condiciones del mercado, hasta los 3.500 millones en emisiones de este tipo, lo que implica convertir en deuda anticrisis todos los vencimientos de deuda convencional que tiene en el calendario.

Si estas cifras terminan por no ser suficientes cuando se conozcan los requerimientos finales de las autoridades europeas, BBVA tiene a su disposición otros 4.800 millones de euros en vencimientos de bonos sénior y cédulas en 2019 y 2020, lo que llevaría la emisión total de deuda anticrisis en forma de bonos no preferentes entre 2017 y 2020 al entorno de los 9.000 millones. Todo ello, sin ampliar el volumen de pasivos que tiene en el mercado.

BBVA lleva su escudo anticrisis por encima de los 45.000 millones

Con Información de Expansión

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