Hace 55 a√Īos: Los 4 Capitanes que asustaron al presidente R√≥mulo Betancourt desde Car√ļpano y Puerto Cabello
 Inicio > Internacionales | Publicado el Viernes, 19 de Mayo del 2017
Hace 55 a√Īos: Los 4 Capitanes que asustaron al presidente R√≥mulo Betancourt desde Car√ļpano y Puerto Cabello
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Aporrea / Jefe del Car√ļpano



Capit√°n Jes√ļs Teodoro Molina Villegas

El primer militar en asustar a Betancourt fue el Capit√°n de Corbeta, Jes√ļs Teodoro Molina Villegas, hoy Capit√°n de Fragata. Molina Villegas capitaneo un alzamiento el 4 de mayo de 1962, en la ciudad de Car√ļpano. En efecto, el diario vespertino El Mundo, t√≠tulo a 8 columnas: Golpe en Car√ļpano. Infanter√≠a de Marina y Guardia Nacional se alzaron y tienen la ciudad dominada. Operaci√≥n envolvente de aire, mar y tierra se realiza para dominar a los insurrectos. Se teme inspiraci√≥n de la extrema izquierda. Los partidos PCV y el MIR son ilegalizados, y suspenden garant√≠as.

"Fuerzas de los contingentes acantonados en Barcelona y Puerto La Cruz, leales al gobierno, marchaban esta ma√Īana rumbo a Car√ļpano, con la orden de sofocar las acciones del batall√≥n de infanter√≠a que, al mando del Capit√°n de Corbeta Jes√ļs Teodoro Molina Villegas, se encuentra en rebeli√≥n en aquella localidad desde las primeras horas de la ma√Īana de hoy", as√≠ informaba El Mundo.

Bloqueada Car√ļpano

Todas las comunicaciones con Car√ļpano fueron bloqueadas y la ciudad qued√≥ completamente aislada del resto del pa√≠s. Se dio a conocer que el contingente alzado cuenta con algo m√°s de 450 efectivos. Se dio a conocer el nombre de los insurrectos: Jefe, Capit√°n de Corbeta, Molina Villegas, seguido del Mayor Pedro Vegas Castej√≥n (jefe de la FAC), Teniente de Corbeta Jos√© Far√≠as Abreu, Teniente Octavio Acosta Bello (FAC), Teniente de Fragata Luis Delgado Delgado, Teniente H√©ctor Fleming Mendoza, Teniente Eufrasio Silva Mata, entre otros.



Radio Car√ļpano fue tomada por los alzados, y suspendi√≥ las trasmisiones regulares, y, en su lugar difund√≠a el siguiente mensaje: "Por algunas emisoras comerciales del pa√≠s se ha comenzado a propalar la especie de que nuestro movimiento iniciado en la madrugada de hoy cuatro de mayo, es una simple acci√≥n sin principio, esta calumnia no resiste el m√°s peque√Īo an√°lisis de cualquier venezolano com√ļn. Ya en nuestro manifiesto inicial decimos nuestro prop√≥sito al declarar que estamos luchando por lograr la recuperaci√≥n democr√°tica del pa√≠s, la vigencia de la Constituci√≥n.

"El Gobierno de R√≥mulo Betancourt se ha colocado al margen de los principios y sus minor√≠as incondicionales, pese a que ellos fueron bandera del movimiento popular del 23 de enero de 1958 y pese a que esos principios fueron jurados por el Presidente. Estos principios han sido pisoteados, se ha usurpado el r√©gimen democr√°tico y los problemas del pa√≠s han sido agravados por este Gobierno del modo m√°s irresponsable y poniendo en pr√°ctica un ventajismo irritante y una represi√≥n contra el pueblo cada vez m√°s agresivo y brutal…".

Jes√ļs Teodoro Molina Villegas, a√ļn vive. Esta residenciado en Margarita y ya ha cumplido los 94 a√Īos de vida. Un hombre sencillo y de buena habla. Vive tranquilamente sus d√≠as. Lee un poco, ve un poco de televisi√≥n, y se alegra cuando recibe una llamada de alg√ļn sobreviviente y compa√Īero de aquella √©poca inolvidable. "a√Īoro recibir una llamada de alg√ļn compa√Īero", me dijo una vez.

El jefe del Porte√Īazo

 



 

 

 

Capitán de Navío Manuel Ponte Rodríguez

Hacen 55 a√Īos de la muerte del Capit√°n de Nav√≠o Manuel Ponte Rodr√≠guez, en una de las c√°rceles de la IV Rep√ļblica: El Cuartel San Carlos. Muri√≥ sin pedir cacao al carcelero, ni al due√Īo del carcelero. Muri√≥ como mueren los hombres hechos de puro coraz√≥n, de puro coraje, de pura conciencia y de puro amor por Venezuela. Muri√≥ por su Patria, la cual am√≥ profundamente. Fue el Capit√°n Ponte Rodr√≠guez el m√°ximo jefe del movimiento c√≠vico-militar denominado como El Porte√Īazo. M√°s tarde, con el correr de los a√Īos de lucha, fue nombrado Comandante General de las Fuerzas Armadas de Liberaci√≥n Nacional (FALN). En esa trinchera dur√≥ el tiempo necesario para fortalecer la lucha armada. Desde la c√°rcel, en 1962, envi√≥ un mensaje a los combatientes de todos los frentes:

"Compa√Īeros procesados en todas las c√°rceles y dem√°s combatientes: No podemos menos que sentirnos satisfechos por la labor realizada en 1962. Una labor que en todo momento tuvo como gu√≠a nuestras mejores intenciones a favor del progreso econ√≥mico, social y pol√≠tico de nuestro pueblo, as√≠ como por la definitiva erradicaci√≥n de las cadenas de oprobio y miseria que lo subyugan. Al evaluar las acciones revolucionarias que sirvieron de jorja gloriosa al esp√≠ritu rebelde de nuestro pueblo, miramos al futuro con absoluta confianza. Miramos al futuro con la certeza de que muy pronto vendr√° el d√≠a de la liberaci√≥n. Miramos la liberaci√≥n como el comienzo del fin de los lazos coloniales que mantienen en el atraso a nuestra patria. Miramos a nuestra patria ocupando el sitial de dignidad que le corresponde por sus tradiciones hist√≥ricas, por sus riquezas materiales y morales y por la nobleza y bravura de nuestro pueblo.

A ustedes y sus seres queridos hago llegar mi ferviente deseo porque este a√Īo les sea propicio para alcanzar sus anhelos de justicia y libertad de en una patria libre y soberana".

¡Con el pueblo hasta la muerte!

Capitán de Navío.

(Tribuna Popular, en la clandestinidad)

El gran jefe

El Capit√°n de Nav√≠o, Manuel Ponte Rodr√≠guez, fue el m√°ximo jefe de El Porta√Īazo, y fue el √ļnico del grupo que no fue enviado al campo de concentraci√≥n "Rafael Caldera", en la isla del Burro, por evidente quebrantos de salud. Con el correr de los meses su enfermedad se fue manifestando con m√°s fuerza, lo que preocup√≥ a sus familiares, como a nosotros, y a los mismos oficiales, encabezados por el general Castro Le√≥n, que le hac√≠an compa√Ī√≠a en el Cuartel San Carlos, bajo la jefatura del Mayor Pulido Tamayo. En la medida en que se agrav√≥, en esa medida se hicieron todas las diligencias pertinentes para que las autoridades del Cuartel autorizaran su traslado al Hospital Militar. Pero todo result√≥ infructuoso, ante la cara dura, terquedad e inhumana posici√≥n del Mayor Pulido Tamayo. As√≠ se prolong√≥ la agon√≠a de nuestro Capit√°n, hasta que Dios decidi√≥ arrancarlo de la miseria humana que le impidi√≥ recibir la atenci√≥n m√©dica oportuna que salvar√≠a su vida.

La agonía de un preso con dignidad

"Son las 3 pm., aumenta el dolor. Dice el Capit√°n Ponte Rodr√≠guez que se siente como un taladro en el pecho, y que el dolor es muy fuerte. Nos pregunta que cu√°ndo vendr√° el m√©dico, para que le ayude a quitar el dolor, le respondemos que debe estar por llegar. En efecto, ya se hab√≠a cumplido una hora de haberse avisado al Hospital Militar. "Vendr√° en un burro", dijo con cierto humor. Continuamos frot√°ndolo con agua colonia por todo el cuerpo…". (Estas palabras son recontadas por el Tte. Coronel Moncada Vidal, amigo y compa√Īero del enfermo).

Así, querido lector, pasaron las horas sin que el preso recibiera la atención médica requerida. Mientras tanto, todos los presos militares estaban llenos de angustia e impotencia. Nada podían hacer, más que estar a su lado y frotarle el cuerpo con lo que él pedía: colonia. El hombre silencioso, pero pleno de pasión por su patria, estaba agonizando sin que las autoridades hicieran un mínimo por atenderlo como se merecía. Rodeado de sus amigos militares, tanto los de izquierda como los de la derecha. Todos, toditos, unidos en aquel momento de dolor y angustia.

El frío de la muerte

"El Comandante Moncada Vidal, quien hab√≠a o√≠do hablar a su madre del "fr√≠o de la muerte", se qued√≥ observ√°ndolo, al mismo tiempo que pensaba si ese fr√≠o tan intenso que estaba sintiendo el Capit√°n Ponte, no ser√≠a ya el fr√≠o de la muerte, y ni el m√©dico ni los auxilios llegaban, al mismo tiempo se dec√≠a para s√≠: "no puedo creer que ya la muerte lo est√© acariciando". El Mayor Ramos busca una bolsa de agua caliente para pon√©rsela en los pies… De pronto el Capit√°n Ponte se quita la cobija, y dice que ahora tiene calor, que le pongan agua de colonia. Se la pone el Coronel Edicto Ram√≠rez en el pecho. Chucho Molina en la frente vi√©ndolo con dolor y profunda tristeza. Moncada Vidal lo abanica. Ponte le dice que no lo abanique m√°s, y le ponen friccionarle en los pies y piernas. Mientras tanto, el Capit√°n Ole√≠zola est√° temperando emplasto que ha calentado y lo tiene envuelto en un pa√Īo…".

"Son las 3 y 15 minutos, m√°s de una hora ha pasado desde el inicio, y nada, m√°s de una hora ha pasado desde el inicio y nada que aparece el m√©dico, ni la bombona de ox√≠geno, ni la inyecci√≥n para calmar el dolor", as√≠ lo narr√≥ el Comandante Moncada Vidal, dos meses despu√©s de la muerte de su amigo, quien siempre estuvo al lado del moribundo jefe de El Porte√Īazo, hasta su √ļltimo suspiro. El relato es producto del cari√Īo, el aprecio y el amor por un hombre de la talla de Manuel Ponte Rodr√≠guez. "… La crisis final del Capit√°n Ponte Rodr√≠guez comenz√≥ el martes 21 de julio. Solicit√≥ los servicios de un especialista, que apenas lleg√≥ el jueves 23. Su diagn√≥stico fue de apaciguamiento: "Son espasmos naturales de quien ya ha sufrido un infarto", eso fue lo que opin√≥ el m√©dico. Estaba completamente equivocado. Al d√≠as siguiente, Ponte Rodr√≠guez sufri√≥ un ataque mortal".

Sigue el relato, en tercera persona, del Tte. Coronel Moncada Vidal:

"Chucho, √©chame agua colonia en el pecho" (se refer√≠a al Capit√°n de Corbeta, Jes√ļs Teodoro Molina Villegas, jefe de El Carupanazo), quien obedece el pedido del amigo… Como la noticia de que le ha dado un dolor al Capit√°n Ponte se ha regado por los tres sectores, en donde est√°n detenidos muchos militares, todos los oficiales y Suboficiales presos corren a la habitaci√≥n del enfermo, y se turnan para tener presencia ante "el preso de la dignidad".

El médico no llega y el enfermo está muerto

"Son las 3 pm., aumenta el dolor. Dice el Capit√°n Ponte Rodr√≠guez que se siente como un taladro en el pecho, y que el dolor es muy fuerte. Nos pregunta que cu√°ndo vendr√° el m√©dico, para que le ayude a quitar el dolor, le respondemos que debe estar por llegar. En efecto, ya se hab√≠a cumplido una hora de haberse avisado al Hospital Militar. "Vendr√° en un burro", dijo con cierto humor. Continuamos frot√°ndolo con agua colonia por todo el cuerpo. Se percibe en el ambiente el desenlace fatal…". En efecto, a las 3 y media de aquella angustiosa tarde, del d√≠a 24 de julio de 1964, cerr√≥ sus ojos, el Capit√°n de Nav√≠o Manuel Ponte Rodr√≠guez, Cuando no hab√≠a nada que hacer fue cuando lleg√≥ un m√©dico, para soltar en medio del dolor: "Esta muerto". En seguida llegaron unos enfermeros del Hospital Militar, lo montaron sobre una camilla y se lo llevaron rumbo al Hospital Militar.

El sepelio del Capit√°n Ponte Rodr√≠guez, se realiz√≥ ante un numeroso grupo de personalidades, entre familiares, amigos y compa√Īeros de La Armada. El entierro sali√≥ de la residencia de la familia Ponte, en Los Palos Grandes a las cuatro de la tarde. Entre las personalidades asistentes, se contaron: Don Andr√©s Sucre, doctor Luis Emilio G√≥mez Ruiz, los Vice-Almirantes Wolfang y Carlos Larraz√°bal; Capit√°n de Nav√≠o Miguel Benatuil, el ex Comandante de la Armada, … Oscar Ghersi G√≥mez, Capit√°n de Nav√≠o Tulio P√©rez Rojas, el doctor Arturo Sosa, entre otras personalidades.

Segundo jefe del Porte√Īazo: Pedro Medina Silva



A la izquierda, Capitán Ponte Rodríguez, al centro Capitán Medina Silva y a la derecha el Capitán Víctor Hugo Morales.

Este hombre de f√°cil palabra, como f√°cil era para √©l hacer amigos, naci√≥ en C√ļa, estado Miranda. Ten√≠a un modo de llegarle a la gente con su don de gentil-hombre. Era amable y desprendido. Si alguien se enamoraba de una chaqueta que √©l exhibiera, se la quitaba y se la regalaba. As√≠ era este mirandino que quiso convertirse en lobo de mar. Y un d√≠a se encontr√≥ como dirigente de un alzamiento militar que ha pasado a la historia como uno de m√°s sangrientos, debido a la batalla que se escenific√≥ en Puerto Cabello entre los infantes de marina y la tropa del Cuartel Carabobo. Estuvo preso en el Cuartel del Batall√≥n Carabobo en Valencia. Luego fue pasado, junto con sus compa√Īeros, al Cuartel San Carlos y de all√≠ al Campo de Concentraci√≥n "Rafael Caldera", en la isla del Burro. Por cierto, reci√©n llegados, los militares provenientes del Cuartel San Carlos, Medina Silva fue una figura descollante en la isla. Los oficiales encargados de la seguridad del penal lo visitaban con frecuencia, y era saludado con respeto. Inclusive, algunas veces lo sacaban y lo montaban en un "jeep", llev√°ndolo a pasar revista a las instalaciones del penal. Aunque usted no lo crea, pero es la pura verdad. A las pocas semanas cambiaron a los oficiales custodios. ¿Qu√© pas√≥ all√≠? Lo imaginamos. Pero lo incre√≠ble fue que no se hubiese aprovechado esa oportunidad que brindaban estos oficiales, para intentar una fuga. Pienso que hubiese sido exitosa. Pero algo pas√≥ que no se produjo. Tal vez no hubo la pronta coordinaci√≥n con la dirigencia de los partidos de izquierda: el PCV y el MIR. Se hubiese querido una log√≠stica bestial, dado el grupo numeroso de presos.

La fuga del 25 de diciembre de 1963

El Capit√°n Pedro Medina Silva, fue protagonista de una de las fugas m√°s espectaculares en los anales de una c√°rcel como la que funcionaba en la isla del Burro. En efecto, Medina Silva, junto al Mayor Manuel Azuaje Ortega, el doctor German Lairet y Gas√≥n Carvallo, un 25 de diciembre de 1964 le dijeron adi√≥s a sus compa√Īeros y a la isla del Burro. Mientras que, el siguiente d√≠a, la revista "Elite" informaba lo siguiente: "En los pasados d√≠as navide√Īos, toda la Naci√≥n fue sacudida con la noticia sobre la espectacular fuga de un grupo de procesados militares recluidos en el Penal de Tacarigua, m√°s conocida como la isla del Burro. El Presidente Betancourt orden√≥ a tres Ministerios una investigaci√≥n exhaustiva del caso, para determinar c√≥mo se fugaron los presos. Pero, hasta hoy, ha sido un misterio la forma en que se produjo la evasi√≥n".

La misma revista Elite, apuntaba: "La Penitenciar√≠a de la Isla de Tacarigua parec√≠a la m√°s segura de todas las c√°rceles del pa√≠s. Cuando se reacondicionaron sus instalaciones, nadie se preocup√≥ en reducir el presupuesto ni en ninguna econom√≠a con tal de que fuere un presidio a prueba de fugas. El Ministerio de la Defensa ya hab√≠a planteado la necesidad de un penal especial para algunos procesados militares. Las antiguas fortalezas de El Vig√≠a, en La Guaira, y Libertador en Puerto Cabello, ni el Cuartel San Carlos de Caracas, y menos a√ļn las c√°rceles nuevas, ten√≠an capacidad y todos los elementos de seguridad necesarios para garantizar la prisi√≥n de unos 200 civiles y militares tenidos como "peligrosos" y condenados a doce o treinta a√Īos". En fin, se afirm√≥, para la √©poca, que el gobierno de R√≥mulo Betancourt hab√≠a invertido m√°s de 14 millones de bol√≠vares para reacondicionar el viejo Penal, y brindarlo contra fugas.

La visita y las angustias

Todas las visitas culminaban a las cinco de la tarde, menos la del 25 de diciembre de 1964, la cual se extendi√≥ hasta el anochecer por un pedido hecho a la Direcci√≥n del penal, bajo el argumento que era un d√≠a especial para familiares y presos. Se trataba del 25 diciembre, donde a√ļn queda una extensi√≥n de la alegr√≠a de la Nochebuena. Cabe se√Īalar, que otro pedido concedido por las autoridades del penal, fue el de que se nos permitiera a los militares reunirnos con los camaradas civiles en nuestro sector. Eso fue concedido. Entonces, todo era alegr√≠a entre todos: familiares, amigos, presos civiles y militares. Todos unidos, todos alegres, todos por una misma causa. Pero, a todas estas, ¿qu√© se estaba cocinando? Hab√≠a un ambiente demasiado contagiado con la alegr√≠a. Algo raro hab√≠a que yo, en lo particular, no pod√≠a explic√°rmelo. Notaba un cierto "cuchilleo" entre unos grupos, por aqu√≠, y otros por all√°. Mientras las horas iban avanzando, notaba m√°s tensi√≥n, aunque bien simulada. As√≠ nos cogi√≥ el anochecer, es decir, la hora del regreso de nuestros familiares y amigos. Las despedidas largas. Abrazos, sonrisas y hasta l√°grimas, conformaban aquel ambiente a la hora de la partida. Hasta que se fueron, rumbo a la caseta de registro, donde esperaban los Guardias Nacionales. A todas estas los compa√Īeros civiles fueron conducidos a sus galpones. El sector militar qued√≥ desolado, pero tenso. Los rostros de algunos confirmaban que algo suced√≠a, de lo que yo no sab√≠a nada.

Todos agrupados, con las miradas fijas hacia la caseta de requisa. Vimos como los familiares, uno a uno fue abordando la gabarra, mientras algunos de mis compa√Īeros se com√≠an las u√Īas. Hasta que embarc√≥ el √ļltimo, y la gabarra comenz√≥ a moverse hasta que casi se pierde de nuestra vista. 20 minutos bastaron para que la gabarra atracara en el embarcadero. Mis compa√Īeros explotaron de alegr√≠a. Y no era para menos: entre el grupo de familiares y amigos, iban disfrazados cuatro compa√Īeros: el Capit√°n Pedro Medina Silva, el Mayor Manuel Azuaje Ortega, el doctor Germ√°n Lairet, y Gast√≥n Carvallo. Y se comenzaron a o√≠r historias. Se dijo que entre los visitantes hab√≠a entrado el actor Rafael Brice√Īo, y, con √©l, un maquillador. El caso es que los fugados fueron transformados en un m√©dico, una mujer, un cura y un enfermero. Tan pronto pusieron pues sobre la tierra, se introdujeron en unos carros que se perdieron en la incipiente noche.

Medina Silva en Cuba

Dos meses despu√©s se supo que el Capit√°n Pedro Medina Silva se encontraba en Cuba. Luego regreso al pa√≠s clandestinamente, m√°s tarde cundi√≥ la informaci√≥n de que hab√≠a sido nombrado Comandante General de las Fuerzas Armadas de Liberaci√≥n Nacional. Luego apareci√≥ en el exterior, concretamente en Chile. Y de all√≠ regres√≥ a Venezuela, previas conversaciones con el gobierno de Rafael Caldera. Antes hab√≠a renunciado a la comandancia de las FALN. Fue recluido en el Cuartel San Carlos, de donde sali√≥ en libertad a los tres d√≠as. En la clandestinidad uso los nombres de Manuel Montaner y "Comandante Jes√ļs".

Medina Silva negoció con el gobierno

En declaraciones a la prensa, luego de salir en completa libertad, dijo entre otras cosas: "Tengo pocos d√≠as de haber vuelto al pa√≠s, luego de vivir en Chile y el Per√ļ, y acept√© el di√°logo con el gobierno venezolano para luego entregarme. Yo consider√© que ese di√°logo es un rectorado de dignidad dentro de las normas que se le exigen a los hombres revolucionarios. Acept√© ese di√°logo con este gobierno, pero nunca hubiera tomado tal decisi√≥n si el pa√≠s estuviera regido por Acci√≥n Democr√°tica, ya que yo era un enemigo jurado de su gobierno, en especial en la √©poca de R√≥mulo Betancourt…". M√°s adelante, dijo que las FANL ya no exist√≠an. Pero reconoci√≥ que el Frente de Liberaci√≥n Nacional (FLN) s√≠ exist√≠a. "Se trata de un organismo creado con el m√°ximo inter√©s de establecer en el pa√≠s un verdadero gobierno a favor de las clases populares… Si no hubiera sido por el Partido Comunista de Venezuela, los que encabez√°bamos los movimientos insurrectos contra el r√©gimen de Betancourt, en Car√ļpano y Puerto Cabello, no estuvi√©ramos vivos". Sobre la "Muerte" del periodista Fabricio Ojeda, en un calabozo del SIFA, dijo enf√°ticamente: "Pongo en duda que Fabricio se hubiera suicidado. √Čl era un hombre llamado a la vida, un poeta, con virtudes e ideas revolucionarias; por ello sostengo que no ha podido quitarse la vida". Cabe se√Īalar que el Capit√°n de Fragata, Pedro Medina Silva, muri√≥ en Caracas, alejado totalmente del gobierno de Hugo Ch√°vez. ¡Cosas de la vida!

Tercer jefe del Porte√Īazo

 

 



 

 

Capitán de Corbeta Víctor Hugo Morales

El Capit√°n de Fragata, V√≠ctor Hugo Morales, es el √ļnico sobreviviente del tr√≠o de jefes del Porte√Īazo. Este hombre de baja estatura, pero de un coraz√≥n gigante, se parece a un √°rbol roble, cuyas ra√≠ces est√°n profundamente enterradas en la tierra. A pesar de los pesares ya ha cumplido los 90 a√Īos de vida. Una vida intensa y bien vivida. Hace poco escrib√≠ algo sobre este militar casado con su patria, y dispuesto a defenderla de las amenazas del imperio y sus lacayos criollos, a pesar de su edad. Por las venas de Moralito, como se conoce popularmente, corre un torrente de dignidad inigualable. A continuaci√≥n lo que escrib√≠ de √©l:

Dignidad y voluntad de hierro

Hay hombres de hombres. Yo conozco a uno de esos hombres cuya vida es una estela de dignidad a toda prueba. Lo conoc√≠ en circunstancias muy especiales de mi vida. El 2 de junio de 1962, vi a un militar que caminaba con prestancia, con orgullo y con una ametralladora terciada, que indicaba que estaba rodilla en tierra, y pregunt√©: ¿Qui√©n este se√Īor? Me respondieron: "Es el capit√°n V√≠ctor Hugo Morales", el tercer jefe de este movimiento militar que ha ´reventado ‘hoy". Me sorprend√≠. Hab√≠a o√≠do hablar de √©l, pero lo imaginaba un hombre de 180, de cuerpo fornido y voz de bar√≠tono. Pero este se√Īor era todo lo contrario. Lo que nunca imagin√© era que tuviera un coraz√≥n de palpitaci√≥n casi "eterna". Una f√©rrea voluntad de hierro, un fervor nacionalista y revolucionario como el que m√°s. Un m√°ximo amor por su pueblo y su futuro. Esas virtudes las conoc√≠ con el tiempo, una vez que el movimiento militar fue controlado por las tropas gubernamentales, y nos encontramos frente a frente tanto en el cuartel Carabobo, como en el Cuartel San Carlos, y luego en la Isla del Burro, o Campo de Concentraci√≥n "Rafael Caldera".

90 a√Īos bien vividos

Este venezolano ejemplar naci√≥ en Caracas, y ya est√° acariciando los 91 a√Īos de edad. Es un hombre amable, con una voz cadenciosa, pero firme. Es muy familiar. Ama a su esposa, a sus hijos y nietos. No es rencoroso ni amigo de sembrar ciza√Īas. Es reflexivo, le gusta leer, sobre todo le apasiona la historia. Y tambi√©n le gusta escribir sobre temas pol√≠ticos. Es autor del libro "Dos generaciones", y de un centenar de art√≠culos de prensa. Lo recuerdo como un hombre de escucha cuando se le solicitaba alguna opini√≥n sobre alg√ļn problema. All√≠ estaba el hombre comprensivo para ayudar a quien lo necesitaba. Fue visto por sus compa√Īeros como un hombre inquebrantablemente terco, cuando se trataba de defender sus ideas, sus posiciones, o sus modos de entender el acontecer pol√≠tico de la d√©cada de los 60. Se nos presentaba como un hombre anal√≠tico, reflexivo y visionario acerca de la realidad que est√°bamos viviendo, desde el punto de vista pol√≠tico y desde el punto de vista del escenario que involucraba a los partidos de izquierda. Fue un defensor a ultranza de los lineamientos que bajaban del Partido Comunista de Venezuela. Le√≠a, en la c√°rcel, muchos libros marxistas leninista, y basado en su experiencia daba charlas sobre ese tema al resto de sus compa√Īeros. Igualmente, se le ve√≠a impartiendo clases sobre estrategia militar. Para √©l no hab√≠a descanso para el estudio ni para el an√°lisis.

La cárcel no lo doblegó

Fue en la isla del Burro, durante los cinco a√Īos de encierro, en ese inh√≥spito lugar, cercado con alambre de p√ļas y electricidad, y garitas de vigilancia, que pude conocer m√°s al capit√°n de Corbeta V√≠ctor Hugo Morales. Se mostr√≥ como un hombre de una sola pieza. Nunca flaquearon sus fuerzas, nunca titube√≥ o se lleg√≥ a doblegar ante el carcelero. Tal vez por eso el gobierno de Ra√ļl Leoni no lo liber√≥ junto al resto de nosotros, en agosto de 1967, sino que lo dej√≥ solo en la c√°rcel o campo de concentraci√≥n, durante un a√Īo m√°s. Sali√≥ en 1968. M√°s revolucionario que nunca, m√°s luchador, m√°s convencido de que la lucha hab√≠a que continuarla hasta la muerte. V√≠ctor Hugo Morales, ha sido un digno ejemplo de lo que es ser un revolucionario a carta cabal. Se ha mantenido por m√°s de 60 a√Īos en una sola l√≠nea. La l√≠nea de la rebeld√≠a en contra de un Estado y un sistema de gobierno injusto y opresor. En efecto, mientras otras personas han consagrado su vida a acumular riqueza f√°cil, √©l consagr√≥ su vida a la lucha por la soberan√≠a y la libertad plena de su patria. "Mi √ļltimo suspiro ser√° para y por mi patria" habr√≠a dicho una vez.

Revolucionario hasta la muerte

V√≠ctor Hugo Morales fue diputado de la Asamblea Nacional. Y sigui√≥ siendo el mismo. Fue presidente del Parlatino, y sigui√≥ siendo el mismo. Est√° cerca de cumplir 90 a√Īos y sigue siendo el mismo. Por esa actitud, por esa entrega √≠ntegra al proceso revolucionario, el Comandante Hugo Ch√°vez siempre lo nombraba, como un digno ejemplo, cuando en el golpe del 2002, estando en Miraflores, fusil en mano, en aquellas horas duras, plenas de incertidumbre, el capit√°n Morales le dijo al presidente Ch√°vez: "¡Mande mi Comandante, estoy listo para defenderlo y para defender la patria". Hugo Ch√°vez, nunca olvidar√≠a aquel gesto noble del Capit√°n Morales, por lo que en varias oportunidades record√≥ aquel episodio. Los sobrevivientes del Carupanazo y el Porte√Īazo le debemos mucho al gigante de la revoluci√≥n bolivariana, Hugo Rafael Ch√°vez Fr√≠as. Los detalles sobran. Pero tambi√©n le debemos mucho al capit√°n V√≠ctor Hugo Morales. √Čl ha sido consecuente con reclamar los derechos que nos corresponden por haber sido actores principales en la abertura del camino al 4 de febrero. √Čl a trav√©s de todos los medios posible ha clamado por ¡NO AL OLVIDO! Para quienes lo dimos todo por un futuro mejor para nuestra patria. Y hoy d√≠a, cuando apenas pasamos de la docena de sobrevivientes, gracias a ese empe√Īo se nos ha reconocido nuestro aporte al proceso revolucionario que encabez√≥, posteriormente, Hugo Ch√°vez. ¡Honor a quien honor merece!...

Hace 55 a√Īos: Los 4 Capitanes que asustaron al presidente R√≥mulo Betancourt desde Car√ļpano y Puerto Cabello

Con Información de Aporrea

http://entornointeligente.com/articulo/9996769/Hace-55-anos-Los-4-Capitanes-que-asustaron-al-presidente-Romulo-Betancourt-desde-Carupano-y-Puerto-Cabello-19052017

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