ARGENTINA: Golpeado por la muerte de Nisman, el Gobierno analiza cómo hacer la purga - EntornoInteligente

La Nacion / El kirchnerismo analiza cómo purgar la Secretaría de Inteligencia (SI), que después de más de diez años de gobierno le resulta un terreno hostil.

No tiene en carpeta ahora una gran reforma que incluya un rediseño legal de las atribuciones del organismo ni nuevos controles a los espías. Sí el desplazamiento de los agentes que -al menos según las sospechas kirchneristas- siguen respondiendo a Antonio “Jaime” Stiusso, el ex director general de Operaciones en quien se recostó el Gobierno durante años y a quien ahora liga a la muerte del fiscal Alberto Nisman. Stiusso fue echado el 19 de diciembre, un día después del relevo de sus jefes, Héctor Icazuriaga y Francisco Larcher.

“Ahora vamos con pie de plomo”, dijo a LA NACION un funcionario con acceso a la Presidenta, consciente de que todo puede cambiar con una llamada de ella. Según él, lo único previsto hasta hoy consiste en terminar de correr de “la Casa” a la gente de Stiusso y designar a sus reemplazantes, que serían cientos. Cuántos entraron y salieron ya y cuántos lo harán en los próximos meses es imposible saberlo. Fuentes militares incluso habrían desaconsejado una purga masiva (ver aparte). Rige respecto de la SI un secreto extremo. No se sabe siquiera cuántas personas integran su planta (se calcula que unas 1800); mucho menos, el número de los agentes “inorgánicos” (o sea, en negro).

La presidenta de la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos de Inteligencia, la diputada Teresa García, dijo ayer en una entrevista con Página 12 que ella consideraba “necesaria” una reforma de la ley de inteligencia, pero que el bloque del Frente para la Victoria no está estudiando ningún proyecto. Esperan que Cristina Kirchner baje la línea. “Hay que estar muy atentos al discurso de la Presidenta del 1° de marzo”, dijo.

El caso Nisman dejó a la luz las internas que atravesaron la SIDE kirchnerista durante los últimos años y puso el foco sobre la relación del organismo con los tribunales. Oficialmente, la SI es auxiliar de la Justicia y colabora en la investigación de casos ligados a asuntos tales como seguridad nacional, narcotráfico y secuestros; pero sobre todo monopoliza las escuchas telefónicas legales. Su principal poder está en la Oficina de Observaciones Judiciales (conocida como “Ojota”), que hace las pinchaduras, para las que la ley exige, siempre, orden de un juez. El kirchnerismo estudió en sus orígenes la posibilidad de quitarle a la SI esta atribución. Finalmente, desistió.

Lo que hizo Cristina Kirchner en su última carta sobre el caso Nisman era impensable hasta hace poco. No sólo nombró a Stiusso; adhirió a la sospecha de que dirigió la investigación del caso AMIA y sostuvo: “Personalmente creo que hacía algo más que dirigirla”.

Funcionarios de su gobierno y magistrados de Comodoro Py hablan desde hace años de la influencia de Stiusso en los tribunales más sensibles para el poder político. Lo ligaron siempre al peronista Javier Fernández, todavía representante del kirchnerismo en la Auditoría General de la Nación. Les adjudicaban un rol clave, no sólo como gestores de los intereses del Poder Ejecutivo, sino también en los procesos para cubrir las vacantes de jueces.

Algunos sectores del kirchnerismo duro criticaban a Stiusso a puertas cerradas, pero, conscientes de que tenía una delegación dispuesta por la cúspide del kirchnerismo, no lo desafiaban. Hablaban de él en voz baja. En junio pasado, el senador bonaerense Mario Ishii dijo: “Los jueces federales no responden al Gobierno, sino a la SIDE”, dijo, y mencionó puntualmente a Stiusso y Fernández. La relación de Stiusso con el Gobierno ya estaba muy mal, pero nadie imaginaba entonces cuánto peor podía terminar.

Irán se despega de los acusados El agregado comercial de Irán en Buenos Aires, Ahmad Reza Kheirmand, enfatizó que “no existe ningún tipo de diplomacia paralela” entre su país y la Argentina, en una respuesta a la denuncia que presentó el fallecido fiscal Alberto Nisman sobre el supuesto encubrimiento del atentado contra la AMIA. En ese sentido, el diplomático se despegó de Alejandro Khalil y Abdul Karim Paz, a los que Nisman identificó como intermediarios entre Irán y la Argentina en las negociaciones sobre el tratado bilateral sobre el ataque. “Son dirigentes de la comunidad islámica argentina y realizan sus actividades dentro de ese ámbito. No pertenecen a la comunidad iraní”, dijo. .

Con Información de La Nacion