Arctic Monkeys hizo delirar a una multitud de jóvenes - EntornoInteligente

La Nacion / Si a lo largo de la historia de un festival pasaron Blondie, Depeche Mode, REM, Duran Duran, Black Eyes Peas, Morrissey, Pet Shop Boys, The Strokes, Sonic Youth, Aerosmith y Gustavo Cerati, puede decirse que ya es un clásico. Por eso y sin arriesgar demasiado, se puede afirmar que el Personal Fest está en condiciones de ubicarse en esa exclusiva -y aspiracional- categoría.

Inaugurando su décima edición en la tarde de ayer, el festival capaz de renovarse y rejuvenecer -lo que se demuestra por la amplia concurrencia de los jovencísimos miembros de la generación Z, aquellos que nacieron entre 1995 y 2005, y que todavía no cumplieron sus 20 años- vivió en su primera jornada una verdadera fiesta.

Y si en una fiesta de cumpleaños no pueden faltar la torta, los globos, las golosinas, el cotillón, los colores y la música, en este festejo hubo un poco de todo eso y bastante más. Una peluquería para lookearse y estar a la altura de las circunstancias; un karaoke en el que sonaron más canciones de cumbia y rock nacional que, paradójicamente, aquellas vinculadas con los estilos del line- up; un espacio para llenarse de colores como en los festivales Holi y, por supuesto, la típica comida de cumple que, lejos de la sofisticación y el esnobismo, se nutre de panchos, hamburguesas, sándwiches, papas fritas y para tomar, sólo gaseosa.

Anteojos espejados, barbas incipientes, prendas de jeans en todas sus variantes, pocos borcegos y muchas zapatillas fueron los detalles que más se vieron. Y muchos teenagers emocionados (¿por su primer festival?) que, además de la música, quisieron disfrutar del show.

Oficialmente, el festival empezó a las 19, cuando iluminado por un sol que empezaba a descender salió a escena James McCartney, el hijo del ex Beatle. Presentando su primer disco, Me , al mejor estilo inglés, el show se desarrolló sin mayores sobresaltos. Más under -¿o más emergente?- que otros años, el Personal Fest incluyó en esta velada algunas bandas casi ignotas de la escena local que subieron por primera vez a sus escenarios. Cerca de las 19.30, arrancó una descontracturada y divertida presentación de La Armada Cósmica, la banda del hijo de Juanse, el líder de Los Ratones Paranoicos. Mientras pasaditas las 20, en el escenario principal, empezó el show de Echo & the Bunnymen, la banda británica originaria de Liverpool que, con la voz oscura de Ian McCulloch, ofreció algo de delirio y locura.

Después de las 21, los cinco integrantes de The Hives, la banda de garaje sueca artífice de ese punk rock noventoso procesado y poderoso cuyos acordes suenan por estos días en Boyhood , la nueva peli de Richard Linklater, avanzaron sobre el escenario principal de estricto blanco y negro -como en todas sus presentaciones en vivo- con un sonido muy potente que, como un estallido, irrumpió en la noche porteña.

Finalmente, los Arctic Monkeys. Con su aire rockabilly Alex Turner, Andy Nicholson, Jamie Cook y Matt Helders -todos menores de 30 años- hicieron delirar a toda esa generación que creció con Internet y que ayer, quizá, los vio en vivo por primera vez. .

Con Información de La Nacion