Amada y Berta, las muñequeras cantoras de Cerezal - EntornoInteligente

Ciudad CCS / El arte de Amada Rojas Vargas giraba alrededor de sus muñecas. Las hacía con telas, taparas, cintas, botones y otros materiales. Y, no contenta con hacerlas, les escribía poemas, les cantaba canciones, les tejía su propia historia.

Para hablar de Amada Rojas y de su arte hay que hablar de su mamá, Berta Vargas. Inevitablemente, la reseña biográfica de la hija se convierte en la historia de una dinastía de mujeres que, además, trajeron al mundo una enorme familia de muñecas, de cantos y de cuentos.

Berta, la loca Berta comenzó a ponerle caritas a las totumas. Como a tantos otros creadores, la tacharon de loca. Los vecinos pensaron que la desesperación por ganarse algún dinero le había hecho perder la razón. Pero ella sabía lo que hacía. Convirtió aquellas esferas vegetales en las cabezas de sus muñecas, y al poco tiempo estaba sosteniendo a la familia con los frutos de su arte.

En aquellos años, Amada era una”muchacha de servicio en casa de familia? en Caracas. Cada vez que tenía unos días libres se iba a visitar a su familia en Cerezal, un poblado cercano a su natal Cariaco. En una de esas idas, decidió quedarse al lado de su madre, pariendo criaturas de trapo.

El talento de las dos mujeres para esa actividad era tal que, a la vuelta de unos años, Cerezal se había convertido en”el pueblo de las muñecas” Muchas de las familias vecinas (entre quienes estaban los que habían dudado de la cordura de Berta) se interesaron en la actividad y se hicieron también fabricantes de muñecas de trapo. Si usted quiere comprar una de estas piezas, este es uno de los lugares del oriente venezolano que debe visitar. Casi todos los frentes de las casas muestran este tipo de productos de artesanía, además de otros más generalizados como sombreros, utensilios del hogar y adornos.

Amada: muñecas con alma La madre fue, pues, la iniciadora de la dinastía, pero no tardó en darse cuenta de que la hija estaba dotada de unos atributos artísticos superiores.”¡Muchacha, tú haces unas muñecas que parecen gente!?, le dijo, luego de notar que de las creaciones de Amada emanaba una sustancia diferente, como si tuvieran algo de carne y hueso y, sobre todo, de alma.

Tal vez esa humanidad era consecuencia de que Amada, tan pronto terminaba una muñeca, le ponía un nombre y a muchas de ellas les escribía versos o les componía un tema que ella misma cantaba con su bien templada voz de negra criolla.

En otros casos no hacía falta inventarles un nombre, porque se trataba de personajes históricos a los que ella revivía en su arte de trapo.

Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, Francisco de Miranda, Manuelita Sáenz, Juana Ramírez”la Avanzadora? y muchas otras figuras vieron nueva luz en las magistrales manos de Amada. De hecho, en las celebraciones del Bicentenario de la Independencia, en 2011, la cultora desarrolló una exposición de escenas de aquella gesta.

La mayor parte de sus creaciones, sin embargo, eran representaciones de gente común, hombres y mujeres del pueblo, campesinos, pescadores, bailadores, niñas y niños. Los poemas y las canciones que hacía para ellos les permitían contar su respectiva historia. Muchos de sus relatos musicales adoptaban la forma del canto de pilón, con la picardía típica del oriental.

Los afrovenezolanos que habían sido preteridos por la historia oficial estuvieron también entre los personajes que recreó la muñequera y cantora. El negro Andresote y Marta Cumbalé fueron dos de ellos.

Berta, la cronista Esta vocación por reivindicar el legado de la negritud también es una cuestión de sangre en la familia Rojas Vargas, pues Berta fue una especie de cronista oral de las vivencias de sus antepasados en esta zona del país. Sus testimonios fueron recogidos por el investigador Benito Irady, quien incluso cuenta con grabaciones de su imagen y su voz.”Berta fue una hermosa mujer y gran amiga que levantó la vida con sus muñecas de trapo en el sitio llamado Cerezal. Llegó a narrarme con detalles numerosos sucesos, leyendas y misterios de la gente que ella conoció cuando niña. (?) Con la bella Berta compartí muchas entrevistas entre los años 1986 y 1987, para darle forma a un libro con sus cantos maravillosos, sus cuentos, sus dramas y, especialmente, sus invalorables testimonios sobre aquel espacio geográfico donde descendientes de esclavos africanos dejaron huellas de encarnizadas luchas?, contó Irady en un artículo publicado en Aporrea.org.

Amada, la heredera Berta falleció en 1994, dejando la tradición en las calificadas manos de Amada. Ella la siguió atendiendo y la hizo crecer. Tanto que fue declarada Patrimonio Cultural Viviente en el año 2000. Luego sería seleccionada para participar en el Sello de Excelencia Artesanal Unesco, junto a artistas de otros países latinoamericanos. En la celebración del Bicentenario, ella le rindió justo homenaje a su madre, al nombrar la exposición”Lo que me enseñó mi vieja”

Uno de los lugares donde se presentó esta exposición fue en la Embajada de Venezuela en Brasil. Los testimonios de aquel acto indican que, apenas se inauguró la muestra, Amada comenzó a cantar las historias de la Independencia representadas en sus muñecos-próceres. También cantó trazos de su propia historia como creadora de esos seres personificados.

Amada, que había nacido en 1941, murió en 2016, dejando su propio legado y el de su madre, Berta, ahora custodiado por sus hermanas, Lesli y Pichita Vargas, además de otros integrantes de la familia y por todo un pueblo de muñequeras y muñequeros. En esa oportunidad, el para entonces ministro del Poder Popular para la Cultura, Freddy Ñáñez, escribió un hermoso tuit-poema:”Hasta siempre, Amada Rojas, nos dejas un alma lúdica a cuidar. En nuestra sonrisa descanses, cultora de la ternura” ____________________ Un chinguirito pa celebrar

Entre los secretos que tenía Amada Rojas Vargas en su casa -que era también taller, sala de exposición y tienda- estaba el chinguirito. Se trata de una poderosa guarapita hecha con ron, melado de papelón, clavo y canela.

Algunos borrachos célebres dicen que, como todas las bebidas dulces, el chinguirito es traicionero. Uno se toma tres traguitos y ya pierde todo sentido del ridículo. Es consumido en los velorios de Cruz de Mayo y también para celebrar cuando nace un niño. Algunos, incluso, se lo dan a la recién parida porque le atribuyen virtudes curativas para restablecer la normalidad del cuerpo. No parece una recomendación que cuente con aval médico, en especial si la madre amamanta al bebé? pero es lo que se dice.

Cuando le pedían la receta del chinguirito, Amada la cantaba:

Para empezar la faena, señores / yo lo hago en el fogón / Tengo que utilizar leña / y esta es su preparación: / Se lleva la paila al fuego con agua / y se acomoda en las tres piedras / Enseguida se le echa papelón, clavo y canela / Después se baja la paila, señores / y cuando está reposado / es que se le agrega el ron para ser embotellado.

Este canto va acompañado de un estribillo que dice:”Míralo mi, míralo mi, míralo cómo toma el chinguirito oriental”

Al final, la cantadora describe la forma correcta de consumir la bebida:

Apenas suena el joropo / usted se toma un palito / y aquí terminan señores / los versos del chinguirito.

Twitter : @ clodoher

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Con Información de Ciudad CCS

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