08:47 am - entorno - Salvavidas - Victor Gill Ramirez ||// Y nosotros, los que nos quedamos, ¿que haremos? - EntornoInteligente

Cuando investigué sobre el enorme éxodo europeo que se desarrolló luego de la segunda guerra mundial hacia América Latina, cuando analice sobre la cantidad de ciudadanos Cubanos que buscaban a toda costa la forma de salir de su país, incluso improvisando botes con la única intención de tocar tierra Norteamericana, cuando he visto con mis propios ojos el establecimiento de una enorme colonia Colombiana en nuestro país que hoy ronda por los 6 millones de almas, que un día decidieron abandonar su tierra para buscar fortuna. He comentado: como pueden soportar el dejarlo todo, sus amigos, sus costumbres, su familia, con el argumento de que en esa tierra no se puede vivir, y emigran a tierras foráneas en busca de un mejor porvenir para él y los suyos, en la mayoría de los casos, terminan rompiéndose los vínculos familiares y estos buscadores de oro, establecen nuevas familias.

Nunca paso por mi imaginación que debido al escenario coyuntural que vive Venezuela hoy apareciera el efecto: “sálvese quien pueda” y hayan salido más de 2 millones de compatriotas en su mayoría jóvenes entre 20 y 40 años; todo un potencial productivo de mano de obra calificada y acta para el trabajo, con un solo alegato, no existe otra salida, en este país no se puede vivir.

Pero y nosotros, los que no podemos irnos o no queremos hacerlo, debido a alguna lesión, debido a ser adulto mayor, o tal vez, poseer alguna discapacidad, o tal vez por no tener los recursos económicos ¿que haremos? el ataque está centrado en los alimentos, los comerciantes juntos a los seudoempresarios antinacionalistas han enfilado sus armas contra un pueblo indefenso, activando una escalada inflacionaria que día a día nos acorrala mas.

Será que los que hoy salen huyendo por la derecha pensaran en los que nos quedamos.

Mama, papa, amigo, hermano te extrañare, pensare cada día y cada noche en ti, cuando me establezca te mandare a buscar; Bla, bla, bla, bla, bla…

Sin embargo existe gente que los comprende: “ay pobre sitos, que pueden hacer si acá ya no hay futuro, como mantienen sus hijos, como se desarrollan profesionalmente, ósea, que ellos no tienen la capacidad de resurgir desde los escombros para construir su futuro, todo tienen que tenerlo terminado y acabado para que lo disfruten, pues, al parecer si es mejor que se vallan, pues no son ustedes los dignos herederos de nuestras glorias, Definitivamente, no lo son.

Y la patria que, esa que durante la revolución bolivariana les permitió mejorar de manera exorbitante su estatus social y elevo su calidad de vida, la generación que hoy sale corriendo fue formada en los años mas prósperos de nuestro proceso revolucionario; y entonces, donde está su deber patrio, donde se quedo el sentimiento por los demás, por el amigo, por el vecino, por sus viejos, por sus hijos, solo correr y que el resto vea como hace.

No nos caigamos a mentiras, esa población joven profesional que hoy parte de nuestra tierra no hubiese sido formada sin la llegada de la revolución bolivariana, ahora claro, los hipócritas países vecinos: “vengan que nosotros los acogemos, claro si eres técnico o tienes un título universitario mucho mejor”; ¿y Venezuela que…?

Y nosotros, que aun estamos acá, que tal vez muchos si pudiésemos también nos fuéramos, que haremos, si hoy nos sentimos veteranos de guerra; si compadre, de guerra, porque eso es lo que hemos vivido durante 18 años; una guerra para alcanzar nuestra independencia, hasta nuestro Comandante lo perdimos en el campo de batalla y el resto de los combatientes estamos mal heridos; enfermos, viejos y cansados, pero aun luchando, pero aun soñando con ese mundo posible.

Será que esa generación que hoy se va, entenderá y tendrá la consciencia que gracias a nuestros brazos, nuestros ojos, nuestra piel que dejamos en esos caminos es que ellos hoy tienen la alternativa de arrancar a correr, porque no pueden soportar la escases, o el hambre ¿sabrán ellos, que muchos de los que nos quedamos estamos padeciendo igual con este ataque inclemente que provoca la burguesía? ¿Será que conocen quien es nuestro verdadero enemigo? ¿Será que puedan discernir que esos países que hoy de manera hipócrita los abriga, son los que nos están asediando y bloqueando?, cuántos de sus compatriotas no tienen la misma facilidad de escapar de todo, como ellos si la tuvieron y la tienen, niños, mujeres embarazadas, viejitas y tal vez porque no, ese “lumpen” que no logramos revertir y que hoy emerge nuevamente pero con mucha más fuerza.

Todo esto que ocurre me recuerda la novela de Miguel Otero Silva “casas Muertas; cuando llego la peste al pueblo de “Ortiz”, la gente comenzó a morir y el pueblo poco a poco se quedaba solo, Carmen Rosa, una chica que el escritor la describe como una persona llena de esperanza y optimismo que lograba cambiar el pesimismo de los habitantes por alegría y se mostraba como una prospecto para tomar iniciativas organizativas y así, revertir esa agonizante situación. Luego que muere su novio “Sebastián” a causa de la fiebre; un joven revolucionario que soñaba con liberar el pueblo de la miseria que lo cubría.

© Victor Gill Ramirez

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Busco un camión cargo sus enceres y a su familia y se marcho de un pueblo que se hundía entre la pobreza y las enfermedades; y entonces, ¿cual será la moraleja de esa novela o que nos invita a hacer en tiempos de extrema dificultad? ¿Será que como estos imperialistas tomaron la decisión de acabar con la revolución bolivariana, tendremos que salir todos corriendo y dejar nuestra patria sola para que ellos se apoderen de todo?

¿Será que no hay otra salida?, llego el diluvio y todos a correr, a meterse en “la barca de Noé”; hay algo que muchos olvidamos, y es que nada es perpetuo, a pesar de todo el dolor y la tristeza que embargo al pueblo de “Ortiz”, el pueblo no desapareció realmente , mas bien , todo lo contrario, este pueblo renació de las cenizas y esos pobladores que no pudieron marcharse o quizás no lo quisieron hacer, lograron insurgir entre las adversidades y ese territorio colmado de peste y desolación hoy aun existe.

© Victor Gill Ramirez

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Por lo que fue solo para Carmen Rosa que ese pueblo sucumbió.

Está claro que los que se van vivirán, pero también estoy seguro que cuando lleguen a ancianos y se encuentren en una cama, en sus últimos días, les llegara la nostalgia y las ganas de regresar el tiempo por no haber podido hacer nada por esa patria que los vio nacer, esa patria donde nacieron los gigantes que rompieron para siempre el velo, que destrozaron las cadenas de la esclavitud.

Sé que muchos dirán ,que todo esto es un derroche de romanticismo, que soy un utópico, pues más bien creo que soy pragmático, que fácil es hablar de revolución cuando lo tenemos todo, cuando en nuestra alacena no falta nada, estaba claro, que el poder imperial no nos iba a perdonar el habernos rebelado contra su hegemonía, creo que ni siquiera nuestra propia dirigencia comprendía la magnitud del poder al que nos estábamos enfrentando, pero que le podríamos pedir a una dirigencia que no escucha , una dirigencia que se encuentra encerrada en las estructuras burocráticas de un estado burgués, un estado que nació para no dar respuesta, un estado que nació para ser lento, ineficaz y caotixador.

Sé que no es fácil, sé que es duro, saber que el salario de un mes lo gastamos en un día, la distribución de alimentos a través de los CLAPS, es como una gota de agua en un desierto, la hiperinflación nos tiene contra las cuerdas, en pocas palabras, la estamos pasando mal, mas bien “muy mal”; pero, si logramos resistir, si logramos insurgir ante este ataque, si logramos la victoria, no será debido a el accionar de nuestra dirigencia, será gracias a la firme convicción de un pueblo que un día dejo su casa , sus hijos ,sus sueños por levantar nuevamente las banderas de Bolívar.

Estamos en un escenario de guerra y aun no nos han invadido militarmente; ahora bien, que ocurriria si esta opción se ejecutara, si la hiperinflación ha provocado u éxodo masivo, imagínense en caso de un ataque bélico.

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para quienes no lo saben cuando se produce una invasión militar, el país ocupante lo primero que neutraliza es las fuerzas militares regulares ; por lo que no deberíamos contar con que nuestros militares podrían salir al frente para contrarrestar un ataque; solo lo que nos queda es : “la resistencia”, los combatientes , la guerra del pueblo, pero ¿como se hace la guerra popular sin alimentos, sin provisiones sin una mínima logística? debemos comenzar a conformarnos en cuerpos de combatientes, dentro de cada familia, entre los vecinos, dentro de los espacios laborales, dentro de los que hacen vida en los Centros Educativos; pero no para disparar un fusil, “por lo menos por ahora”, en estos momentos necesitamos producir alimentos , necesitamos comer, el guerrillero debe ser autosustentable , nadie le traerá provisiones, cada grupo conformado deberá iniciar un proceso productivo de manera organizada y disciplinada de acuerdo a sus posibilidades, no se necesitan grandes extensiones de terreno, solo lo que disponga cada agrupación; con soldados hambrientos no se gana ninguna guerra, ya lo dijo Napoleón: “los ejércitos caminan sobre sus estómagos”.

Así, como el soldado “Rallan “, que a pesar que su hermano había muerto en el campo de batalla y él, por derecho, tenía la posibilidad de solicitar la baja e irse tranquilo a su casa con su familia; decidió quedarse a defender la trinchera que sus superiores le habían encomendado, “eso se llama sentir la patria en cada milímetro de la piel”, pues , no sé si los que aun estamos acá, seremos también parte de esos gigantes, que nacieron en este paraíso llamado Venezuela, que sea la historia que le coloque ese calificativo a quien lo merezca, los que no puedan caminar que combatan sentados, los que no puedan ver que luchen con el resto de los sentidos que aun poseen, los que no puedan correr que luchen de manera pausada, pero segura, los que estén cansados que tomen aire y continúen batallando.

Cobardes son aquellos que por apartarse perdieron la guerra sin haber combatido.

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Los que nos quedamos, aunque sea arrastrando nuestros cuerpos rasgados y maltratados nos colocamos al frente del campo de batalla y seguiremos luchando, seguiremos Creyendo con la firme convención mas que ayer, que lograremos superar las adversidades que hoy nublan el suelo de nuestro país.

Por eso hoy nos atrevemos a decir como dijo Julio César: “la suerte está echada”; pues, que venga la tormenta, que acá la estamos esperando, acá nos quedamos carajo, vencer o morir.

“recuérdense que ustedes ois venezolanos, caraqueños, republicanos, y con tan magestuosos títulos, ¿Cómo podéis vivir sin ser libres? ¿ como podeis vivir sin ser libres? pues no, no y no, o libertadores o muertos”

Simón bolívar.

Socialismo o muerte.

Chávez vive carajo.

 

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Con información de: Aporrea

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